08 Abr. 2011

La reaparición de Danilo Astori y la ratificación de la línea económica

Oscar A. Bottinelli – Diálogo con Fernando Vilar

Radiocero y Radio Monte Carlo

En resumen: reapareció Astori como el conductor económico del gobierno y Mujica ratificó la orientación económica y alertó a su gente que el momento actual en el mundo no está para experimentos, que hay que afirmarse en lo que está y que según el presidente esto funciona


Para empezar debemos remontarnos a la campaña electoral. Después de las llamadas elecciones internas del 28 de junio de 2009 -en que se produce el triunfo de Mujica sobre Astori- hay unos largos días de negociación, de cierta tensión, que termina finalmente con la conformación de la fórmula Mujica-Astori. Esta fórmula se lanza prácticamente en los primeros días de agosto, en un evento en el Radisson organizado entre otros por Factum, cuando ambos vuelven de visitar a Lula, en ese entonces presidente de Brasil. Allí queda claro algo que va a ser la constante de la campaña electoral: la fórmula aparece como una competencia presidencial por parte de un binomio, no solamente de un candidato presidencial y además que anuncia una especie de co-gobierno, sin duda en que el presidente es el número uno y el vice el número dos, pero ambos en la conducción; y Danilo Astori en el papel de conductor económico, la cabeza de la construcción económica.

Esto pareció confirmado con más fuerza aún con dos hechos: Uno, en la designación de Fernando Lorenzo como ministro de economía, que fue el jefe de la campaña electoral de Astori. Y dos, en una conferencia en el Hotel Conrad de Punta del Este, donde participan Mujica y Astori ante empresarios -la mayoría argentinos- organizado por la Cámara de Comercio Uruguayo-Argentina; allí Astori es quien anuncia la línea económica del nuevo gobierno, pese a que ya estaba nombrado el que iba a asumir como ministro de economía.

Resulta que desde entonces -desde la asunción del nuevo gobierno- vino un largo silencio de Astori, su casi total desaparición de escena. La excepción fue cuando en algún momento su voz fue necesaria para apuntalar a un equipo económico cuestionado desde adentro del Frente Amplio; es decir, cuando los embates que estaba recibiendo el equipo económico desde la interna frenteamplista obligó a salir con mucha fuerza en su respaldo al vicepresidente de la República

Ahora bien, el tema central son las señales de nerviosismo que aparecieron por la discusión en el oficialismo de cambios en el sistema tributario. Pero no hay que olvidar que el propio equipo económico -apenas asumido- empezó a dar señales de cambios en la política tributaria. Estos anuncios paulatinamente generaron temor y generaron nerviosismo en los inversores. El más significativo de esos anuncios -porque significaba un cambio de filosofía del Uruguay de varias décadas- era gravar los depósitos en el exterior. El tema es muy complicado, muy largo para explicar, aparte de que no soy economista ni tributarista. Pero en general hay dos grandes teorías: las que consideran que se grava todo lo que tiene una persona en el mundo por parte del país donde vive o que se grava lo que, solo se produce en ese país; esta última fue la tesis tradicional de Uruguay y también por ejemplo de Francia; la otra es la tésis más generalalizada en Europa, Ahora aquí en Uruguay se entró en algo mixto, al establkecer gravámenes a patrimonio y renta en el exterior.

Desde el punto de vista política apareció como un intento del nuevo equipo económico de buscar una aproximación entre la línea que podemos llamarle ortodoxa de Danilo Astori y los reclamos que ya empezaban en ese momento básicamente de la bancada del MPP o de la 609. El que buscaba empezar a dar señales de aflojamiento de esa ortodoxia en aras de una mayor síntesis de las distintas posturas frenteamplistas, concretamente con el poner impuestos a los depósitos en el exterior de los uruguayos y de los extranjeros residentes en el Uruguay, en dos regímenes distintos, con un tratamiento para los ciudadanos uruguayos y otro más light para los extranjeros residentes en el país.

Bueno, esto generó un enredo en el propio gobierno, del que no ha encontrado como salir. Porque a la vez Mujica dice: "Les pido que vengan a vivir al Uruguay ... qué país maravilloso para venir”. Pero ojo, al venir acá, sobre todo lo que usted ya tiene de antes, que está en el exterior, le vamos a poner impuestos, complementa el gobierno. Lo cuál es esperar que se le conteste: mire, muchas gracias por su invitación, pero déjelo para otra oportunidad. Esto lo reconoció el miércoles en ADM, el ministro de Economía: que tienen que buscar una solución: la verdad es que dio la impresión de que todavía no la tienen, que manejó alguna cosa media provisorio que tampoco cierra del todo.

Bien, después el equipo económico plantea más cambios, la rebaja general o selectiva del IVA; hablaron de las dos cosas o de la devolución del IVA de determinada gente, en determinadas condiciones. Esto desata en el Frente Amplio el debate donde surge -de sectores con ideas más, más fuertes, de izquierda más nítida,más combativa digamos, o más sustantiva- planteos de fuertes cambios tributarios. Es decir, en definitiva lo que buscan es un fuerte cambio en la orientación: más impuestos al agro, aumento de impuestos a las empresas, aumento al impuesto de los dividendos que generan las sociedades anónimas, aumento del IRPF a la parte más alta de la franja más alta. Este debate empezó a generar muchas inquietudes en mucha gente; surgió la necesidad de plantear: ¿se ratifica la línea económica o acá vienen cambios de fondo?. Entonces apareció la necesidad de definir el tema, especialmente porque era muy clara la señal de nerviosismo que venía de la vereda de enfrente, de los inversores en el Uruguay. Y para dar claras señales en medio de este río revuelto, fue que se hace esta segunda convocatoria en el Conrad, 14 meses después de la primera, convocada también por la Cámara de Comercio Uruguayo-Argentina.

Qué señales dio este encuentro? La primera señala es mediante un hecho, que es el título de este espacio: el que habló para dar la posición del gobierno fue el vicepresidente Astori, es decir, se vuelve a la imagen de la campaña electoral y de la etapa de transición, se retoma la imagen de que cuando se va a dar una señal fuerte de cuál es la línea económica reaparece el vicepresidente de la República, el que fue ministro de economía en los cinco años anteriores y que en la campaña electoral fue puntal en la credibilidad económica de la fórmula Mujica-Astori. Este hecho es una señal extraordinariamente fuerte. Yo diría que mucho más importante que todo lo que se dijo, fue el hecho de quién lo dijo, y sobre todo porque una vez que habla Astori, no habla el ministro de economía. El presidente Mujica habla luego, largo, improvisado, en su estilo, diciendo cosas en la misma línea, de hecho ratificando lo que dijo Astori, transmitiendo un mismo mensaje: Lo cual notoriamente ha generado un gran entusiasmo en los inversores -que se ha notado especialmente en Argentina-, se ha visto ese gran entusiasmo en los medios de comunicación, se ha visto en los ámbitos empresarios. La señal es: se vuelve al esquema de comienzos del gobierno. Luego Astori despejó específicamente las dudas: no caben dudas en las reglas de juego, no se modifican. Claramente que las ratifica el miércoles en ADM, el ministro de economía Fernando Lorenzo. Y Astori categóricamente dijo, no va a haber cambios, puede haber cambios menores dentro de la misma línea, ajustes de ejecución, de implementación, pero no cambios de línea. Entonces hay que destacar otra señal muy importante del presidente de la República: no sólo ratifica a Astori, sino que da un mensaje muy fuerte -no a los que estaban ahi, sino a su gente, a la que está nerviosa pidiendo cambios de mayor profundización de la izquierda, mayor profundización del gobierno- diciendo; se nos abre en el mundo un escenario imprevisible, no sabemos qué va a afectar la crisis de Japón, no sabemos qué van a afectar todos estos estallidos que hay en el mundo árabe, la crísis europea que no termina. Entonces, como que es un llamado a la prudencia. Con esto de alguna manera, el vicepresidente -en su calidad de cabeza económica del gobierno y del oficialismo, gobierno entendido como institución, oficialismo como fuerza política- y el presidente de la República pretenden cerrar la discusión en el seno de la izquierda sobre cambios profundos en materia impositiva y de conducta fiscal.

En resumen: reapareció Astori como el conductor económico del gobierno y Mujica ratificó la orientación económica y alertó a su gente que el momento actual en el mundo no está para experimentos, que hay que afirmarse en lo que está y que según el presidente esto funciona.