17 Jul. 2011

La hora del debate sobre Defensa

Oscar A. Bottinelli

El Observador

Hace alrededor de diez años Eleuterio Fernández Huidobro fue vetado por el Partido Colorado para presidir la Comisión de Defensa Nacional del Senado [...] El argumento: que era inaceptable para el grueso del sistema político y para las Fuerzas Armadas que la comisión senatorial tuviese a su frente a uno de los máximos dirigentes tupamaros. [...] Como diez años no es nada -en una versión abreviada de Gardel- parece que al que no quiere sopa, dos platos, ahora asume como ministro de Defensa Nacional.


Hace alrededor de diez años Eleuterio Fernández Huidobro fue vetado por el Partido Colorado para presidir la Comisión de Defensa Nacional del Senado. En la distribución de cargos entre los partidos políticos, es habitual que el nombre sea libremente decidido por cada partido; sin embargo, cuando el Frente Amplio, a quien correspondía la presidencia de la comisión, designó a Huidobro ocurrió el desacostumbrado hecho de ser rechazado por el Partido Colorado (en cierto modo la posición colorada fue acompañada por el Partido Nacional). El argumento: que era inaceptable para el grueso del sistema político y para las Fuerzas Armadas que la comisión senatorial tuviese a su frente a uno de los máximos dirigentes tupamaros. Como diez años no es nada -en una versión abreviada de Gardel- parece que al que no quiere sopa, dos platos, y asume como ministro de Defensa Nacional.

El recambio en la cartera no tiene ribetes políticos, ya que el nuevo ministro sucede a su número dos en la Corriente de Acción y Pensamiento-Libertad y está motivada estrictamente en problemas de salud. Uno y otro tienen una comunidad de pensamiento en el tema militar, lo que asegura continuidad en la concepción estratégica. As u vez, todo cambio de persona ayuda a superar los desgastes que toda gestión tiene, mucho más en medio de los sucesivos (y muchos de ellos inesperados) conflictos en las Fuerzas Armadas.

Hay un elemento importante que ayuda mucho a la aceptación del nuevo secretario de Estado por parte del staff militar, y es su inequívoca oposición a la ley eliminatoria de la Ley de Caducidad, que lo llevó a la misma renuncia a la banca de senador, con lo cual desató una gran crisis en el Frente Amplio y expuso la soledad con que en este tema se manejaron los líderes, la dirigencia y la estructura frenteamplista en relación a su propia gente.

Uruguay se encuentra en medio de la necesidad de un gran debate nacional sobre Defensa Nacional, en un proceso de reestructura aún inacabado. Al respecto cabe mencionar varios elementos: Uno. Durante algo más de cuatro décadas la doctrina militar estuvo basada en la Guerra Fría y la contingencia de la subversión interna. A dos décadas de finalizada la Guerra Fría, todavía no se ha terminado de elaborar una nueva doctrina militar ni definido con precisión cuáles son las nuevas hipótesis de conflicto y de amenaza.

Dos. El país cuenta con una superficie acuática (mares territorial y patrimonial, espacios lacustre y fluvial navegables) de similar porte que la superficie terrestre, y una frontera acuática que es superior a la frontera terrestre. Ello conlleva a la necesidad de rediscutir el peso de las respectivas fuerzas. Es sabido que la dupla Fernández Huidobro-Rosadilla manifestó tempranamente la necesidad de una fuerte potenciación de la Armada, concepción que ha quedado complicada por los recientes sucesos de delitos, corrupción y desprolijidad administrativa en esta fuerza.

Tres. La necesidad de definir con mayor precisión el rol de las misiones de paz, el compromiso del país con el mismo y el perfeccionamiento de cuadros y tropa para las mismas. El país ha padecido desde inconsecuencias en el tema (como la no aceptación de participar en un lugar protagónico en el Líbano, decisión adoptada por la ministra Berruti) hasta diversos inconvenientes con oficiales y comportamiento de la tropa en Congo y Haití, así como desprolijidades en el manejo de los fondos de Naciones Unidas, el cuidado y reposición de material, y el cómputo de las horas de vuelo.

Cuatro. El Ejército cuenta con una estructura que corresponde a una determinada concepción de defensa que muchos consideran hoy superada, que lo lleva a tener una unidad en cada departamento del interior. Cabe recordar que la concepción de defensa todavía no sustituida está basada más o menos en la fuerte inserción del Ejército en la población, la posibilidad ante una invasión de una rápida confusión con la propia población y una acción que puede calificarse como de resistencia guerrillera. Hasta tanto no se defina con precisión la nueva doctrina militar, las hipótesis de conflicto y la nueva estrategia militar, difícilmente puede arribarse a decisiones finales en materia de estructura de la fuerza de tierra. Cinco. El material tanto de la Armada como de la Fuerza Aérea (buques, lanchas, aviones, radares, instrumental) es asaz insuficiente para las misiones que tienen que cumplir: espacio acuático igual o superior al terrestre, espacio aéreo del doble del espacio terrestre, misiones de paz, misión en la Antártida).

Seis. Persiste en el Ejército una rara estructura de oficialidad que de abajo a arriba es una larga pirámide (de alféreces a mayores) que luego se transforma en un prisma (tenientes coroneles y coroneles) para achicarse fuertemente al llegar al nivel de oficiales generales. El prisma surge del exceso de cargos de coronel, problema que cuenta ya con más de seis décadas.

Estos seis –y quizás unos cuantos más- son los temas estratégicos que debe abordar el nuevo ministro, muchos de ellos –o todos- cuyo debate ya se iniciase con el ministro saliente. Como siempre, afronta el riesgo de que los problemas urgentes y de momento opaquen el debate y quiten tiempo al debate de los temas de fondo. Porque no son nada menores los temas candentes, si se piensa al menos en tres: los deprimidos sueldos tanto de tropa y suboficiales como de oficiales; los coletazos de la todavía no superada transición de la dictadura a la democracia, con el nerviosismo generado por el debate reabierto sobre la caducidad y aledaños, y los malestares generados en los mandos militares por los procesamientos del general en actividad Dalmao y el coronel retirado Machado; y los problemas de corrupción en la Armada y más generalizados de malos manejos financieros.