19 Ago. 2011

Los juegos políticos de blancos y colorados

Oscar A. Bottinelli – Diálogo con Fernando Vilar

Radiocero y Radio Monte Carlo

En política para que un gobierno pierda no solo le debe ir mal en la opinión pública, sino que debe haber una alternativa real. Un gobierno puede ser relativamente bueno y aún perder, porque tiene enfrente una alternativa mejor. En cambio, un gobierno puede ser relativamente malo y sin embargo, mantenerse en el gobierno, porque enfrente carece de alternativa.


OAB: En política para que un gobierno pierda no solo le debe ir mal en la opinión pública, sino que debe haber una alternativa real. Un gobierno puede ser relativamente bueno y aún perder, porque tiene enfrente una alternativa mejor. En cambio, un gobierno puede ser relativamente malo y sin embargo, mantenerse en el gobierno, porque enfrente carece de alternativa. Y fuera de que se lo considere bueno o malo, puede pasar como el domingo pasado en Argentina que medio país votó al gobierno y el otro medio se dispersó en un formidable abanico de una oposición fragmentada y sin liderazgo.

Entonces, con la vista puesta en el 2014, hay que mirar dos cosas distintas. Una es cómo le va al gobierno, al oficialismo, al Frente Amplio; con esa visión queda despejada una de las dos incógnitas. La otra cosa que hay que mirar es qué pasa con la oposición y preguntarse ¿es realmente una alternativa? ¿tiene la fuerza suficiente para pasar a ser la mayoría? Para eso hay que mirar varias cosas

FV: ¿Qué cosas hay que mirar?

OAB: Son varias. Una es en dónde y en qué hay disconformidad con el gobierno y qué receptividad ofrece la o las propuestas de la oposición. Otra es si esa disconformidad lleva a que se quiera algo bastante parecido al gobierno, pero sin los defectos que se le atribuyan, o por el contrario la gente quiere algo completamente distinto. Una cosa es decir, el rumbo de este gobierno me gusta, pero no me gusta cómo actúa, en cuyo caso va a preferir algo que en sustancia vaya por el mismo camino, pero sin los errores. Y otra cosa es decir esto no lo aguanto más, quiero algo completamente distinto, como de alguna manera pasó en las elecciones de 2004. Esto es algo que recién se puede ver muy cerca del final, o al menos cuando los juicios acerca del gobierno pasen a ser definitivos, estables.

Otro ángulo de análisis es como juega la oposición. Antes que nada conviene aclarar que la palabra juego no significa trivializar la actividad política, ni considerar que juego es lo contrario de seriedad. En análisis político, juego es el conjunto de estrategias y tácticas que se desarrollan para obtener un objetivo, sea de tipo político, gubernativo o electoral. Esto último, el juego de la oposición, cómo juegan los diferentes partidos, sectores y líderes opositores, es lo que vamos a profundizar

FV: ¿Y cómo es que juegan los diferentes partidos, sectores y líderes opositores?

OAB: Primero conviene analizar la arquitectura de la oposición. Es muy obvio que está esencialmente constituida por dos grandes partidos, más un tercer partido de bajo porte que es el Partido Independiente.

Pero lo importante es destacar un hecho nuevo: es la primera vez desde que los partidos Nacional y Colorado están juntos en la oposición, en que ambos compiten de verdad por cuál es el segundo partido del país, cuál pasa al balotaje y pasar a ser el desafiante del Frente Amplio. Entonces, una primera conclusión que sale de la descripción de la arquitectura de la oposición y de la forma en que están posicionados es la existencia de una fuerte competencia entre ambos partidos. Están del mismo lado del mostrador pero compiten entre sí.

FV: ¿Y ahí se terminan los problemas?

OAB: No, hay que analizar qué pasa dentro de cada partido. En el Partido Colorado no hay dificultad. Si bien el Partido Colorado cuenta con al menos dos grandes corrientes, el peso de Pedro Bordaberry es sustantivo, en cierto modo sin competencia efectiva, por lo que puede considerarse que en general actúa unido.

El Partido Nacional, en cambio, sale de las elecciones con dos grandes corrientes: Unidad Nacional encabezada por Lacalle y Alianza Nacional encabezada por Larrañaga. A esas dos corrientes iniciales se suma ahora una tercera corriente de diferente origen: la Concertación Republicana Nacional, encabezada por el senador Jorge Saravia, electo por el Frente Amplio, corriente cuya dimensión y perspectivas inicialmente son una incógnita.

Hasta hace dos meses el Partido Nacional se movía en dos grandes líneas. Una encabezada por Jorge Larrañaga, de mayor entendimiento y diálogo con el gobierno y además importante confrontación con el Partido Colorado y otra encabezada por el entonces presidente del Directorio Luis Alberto Lacalle de mayor oposición al gobierno y cierto entendimiento con el Partido Colorado. Así es que se ha visto a Larrañaga y Alianza Nacional acordar algunos temas con el gobierno y votar junto al oficialismo, aunque no en todos los temas ni siquiera en la mayoría de ellos. Y se ha visto a Lacalle y Unidad Nacional juntar firmas junto con el Partido Colorado para promover un plebiscito constitucional en relación a la imputabilidad penal de menores.

FV: ¿Por qué dices que se movía, en pasado, y mencionas hasta hace dos meses?

OAB: Porque hace dos meses ocurrió un hecho fuerte en el panorama político nacional, en la oposición en particular y más aún impactante en el nacionalismo: el retiro como candidato y como líder de Luis Alberto Lacalle, uno de los grandes referentes de la política uruguaya de los últimos veintidós años.

El retiro de Lacalle abre un juego variado en Unidad Nacional. Hay tres corrientes importantes, o por su antigüedad o por su estructuración, como la Correntada Wilsonista de Francisco Gallinal, la Lista 71 que guía Luis Alberto Heber y Aire Fresco de Luis Lacalle Pou. Pero además hay otros grupos y figuras con antigüedad o potencial, como José Carlos Cardozo, Juan Chiruchi, Analía Piñeyrúa o Carmelo Vidalín. Este esquema hace que la estrategia de Unidad Nacional se complique y sea más difícil una coordinación

Pero además Luis Lacalle Pou, cuyo sector Aire Fresco es uno de los dos de mayo peso en le herrerismo y en Unidad Nacional, ha anunciado que no es candidato presidencial en 2014, sino que encabezará una lista propia al Senado. Por lo tanto, es un sector importante que se mueve por fuera del esquema presidencial, y que de aquí a 2014 pasa a ser la novia codiciada por todos los presidenciables.

A nivel de presidenciables hay varios nombres en juego, todavía no definitivos, pero más o menos son los que nombramos antes. El tiempo dirá cuáles de ellos devendrán efectivamente en presidenciables.

FV: ¿Y esto cómo afecta a la oposición, al Partido Nacional y al gobierno?

OAB: En la oposición hay dos liderazgos consolidados, que son los de Larrañaga y Bordaberry, y por otro hay un juego de figuras en competencia entre sí y en competencia con estos dos líderes consolidados. Es un panorama muy complejo que impide una coordinación de la oposición y una estrategia común. Esto en principio es cómodo para el oficialismo.

Queda por ver qué pasa en los próximos meses. Una primera incógnita es si el gobierno se desgasta o no, y en ese caso si la gente quiere algo parecido sin los errores que le pueda atruibuir al oficialismo, o quiere algo completamente distinto. La segunda incógnita es si a la oposición la mejora o la perjudica esa falta de coordinación y de estrategia común. Sin embargo, lograr una estrategia coordinada -no necesariamente una estrategia común- para caminar de ahora en adelante, es un desafío importante.