16 Mar. 2012

Los juegos de poder en el Frente Amplio y la lucha por la Presidencia de la fuerza política

Oscar A. Bottinelli – Diálogo con Fernando Vilar

Radiocero y Radio Monte Carlo

El último domingo de mayo, el 27 de mayo, se realiza la elección propiamente interna del Frente Amplio, que ocurre quinquenalmente. [...] Las elecciones del 27 de mayo son una lucha de poder entre las distintas corrientes del Frente Amplio. 


OAB: El último domingo de mayo, el 27 de mayo, se realiza la elección propiamente interna del Frente Amplio, que ocurre quinquenalmente. ¿Por qué decimos propiamente interna? Porque cabe recordar las elecciones que hay a mediados de año el mismo año de las elecciones nacionales; la última vez, el 28 de junio de 2009. Esas elecciones –llamadas impropiamente internas- no son internas, ya que votan todos los ciudadanos y no se sabe quién vota para elegir el candidato o los candidatos de qué partido. Son elecciones generales de carácter preliminar.

Éstas en cambio, son elecciones solamente para frenteamplistas declarados, para afiliados al Frente Amplio. Votan todos los que ya están afiliados y también votan los que se afilien en el mismo momento de la elección. Pero hay que afiliarse. Hay que registrarse como frenteamplistas

FV: ¿Y qué es lo que se elige?

OAB: En principio se eligen tres cosas: el presidente del Frente Amplio, los miembros del Plenario Nacional que se vota por listas de candidatos, que vienen a ser los representantes de los sectores, y los otros miembros del Plenario Nacional que se vota por nombres individuales, a los que se llama “delegados de base”.

Lo realmente importante esta vez es por primera vez en la historia del Frente Amplio, la elección del presidente del Frente en forma directa por los afiliados.

FV: ¿Este es un cambio muy importante?

OAB: En principio, después podemos ver por qué en principio, es un cambio formidable. En el esquema anterior, el que con variantes rige desde la fundación del Frente Amplio, su presidente es una persona de consenso, que no quiere decir unanimidad, pero que cuenta con el apoyo de la abrumadora mayoría de la fuerza política. Primero se buscó que el presidente fuese alguien por fuera de los sectores políticos, y así se eligió al general Liber Seregni. Más adelante hubo consenso en torno al nombre de Tabaré Vázquez y también respecto a Jorge Brovetto, que han sido hasta ahora los tres presidentes titulares en la historia del Frente Amplio. Se puede agregar un cuarto, Juan José Crottogini, que si bien nunca fue presidente del Frente Amplio ejerció el cargo durante la prisión de Seregni, y fue el candidato presidencial en las elecciones de 1984, cuando Seregni estaba proscripto.

Sin duda hay una gran diferencia entre las presidencias de Seregni y de Vázquez, con la de Brovetto. Seregni era el presidente, líder y candidato presidencial del Frente Amplio, por lo menos hasta poco antes de su retiro. Vázquez fue primero candidato presidencial, después presidente del Encuentro Progresista (una estructura política que ligaba al Frente Amplio con sus aliados) y después líder del frenteamplismo.

En ambos casos la Presidencia del Frente Amplio era sustancialmente el lugar más alto en la escala jerárquica frenteamplista. Con Brovetto fue distinto, porque por encima del presidente del Frente Amplio estaba el presidente de la República, frenteamplista, es decir Tabaré Vázquez. Y luego, en estos dos años, por encima de Brovetto estaban al menos el presidente de la República, el vicepresidente de la República y el anterior presidente de la República. La calidad de presidente del Frente Amplio se fue debilitando. Ya no es sinónimo ni de líder ni de candidato presidencial.

FV: Entonces ¿qué es lo que se elige de verdad? Se elige un presidente ¿para hacer qué? ¿con qué poder?

OAB: Si uno diera una respuesta, se estaría alineando con una de las posturas de los grupos políticos en pugna. Las elecciones del 27 de mayo son una lucha de poder entre las distintas corrientes del Frente Amplio. Y la primera discusión que hay es para qué es esa estructura, para cumplir qué papel ¿allí se va a decidir o no la marcha del gobierno? ¿allí se decide o no qué ministros quedan y cuáles no? ¿allí se decide o no que votan los parlamentarios? ¿ó allí solo se decide que movilizaciones hacer?

El primer problema que tiene el Frente Amplio es un viejo problema que en Uruguay ha tenido todo partido que está en el poder: tiene el gobierno, tiene la bancada mayoritaria en las dos cámaras, entonces ¿qué papel cumplen las autoridades partidarias?

¿El presidente del Frente Amplio va a ser el equivalente del presidente del Partido Nacional y del secretario general del Partido Colorado? Cuando se empiezan a tirar nombres de candidatos se ve que unos piensan en eso, en una figura de relativamente similar porte político, por ejemplo, en el nivel de un senador, y otros piensan en alguien que conduzca un aparato organizativo, militante, pero que no sea el centro de las decisiones políticas.

FV: ¿Hay muchas cosas en juego en estas elecciones?

OAB: Varias. Hay una general para todo el Frente. Hace 5 años, en 2007, votaron unas 220 mil personas. Exactamente 222.795. Si logra un fuerte incremento en el número de votantes, el Frente sale fortalecido, pero si cae el número de votantes, es una luz amarilla.

Eso es lo externo. Lo interno es la correlación de fuerzas. Quién gana la Presidencia, cómo se distribuye el peso político entre los distintos grupos. Ya se sabe que hay grupos con fuerte peso militante y bajo peso de opinión pública, que rinden más en las elecciones de afiliados, de poco electorado, es el caso de los comunistas; y la inversa son los grupos de poco peso militante y alta opinión pública, para los cuales los escenarios de elecciones de afiliados es el menos favorable, como el astorismo en general. Quizás hay dos grandes corrientes que rinden igual en elecciones nacionales obligatorias, en elecciones generales de voto voluntario como las de junio de 2009 o en elecciones de afiliados, que son el Movimiento de Participación Popular, el MPP, y los socialistas.

FV: ¿Cómo están planteadas las cosas?

OAB: La arquitectura de la competencia todavía no está nada clara. Para empezar faltan reglas de juego, donde hay grupos que quieren que el presidente del Frente Amplio no pueda ser legislador, y otros que consideran que precisamente lo mejor es que sea un legislador. Pero además falta completarse las candidaturas.

El primer nombre de relevancia puesto en el ruedo es el de la senadora Mónica Xavier, socialista, que recibe el apoyo de todo el Frente Liber Seregni, de todo el astorismo: Asamblea Uruguay, Nuevo Espacio, Alianza Progresista, Banderas de Liber.

FV: ¿Y ese nombre contra quién compite?

OAB: Ahí empiezan las incógnitas. En un principio el Movimiento de Participación Popular hizo un juego muy hábil. ¿Cuál es el problema que tiene todo grupo de fuerte peso militante? El riesgo de ser una aplanadora, de aplastar a los demás. Es un triunfo pírrico, porque el grande, cuando aplana, se queda solo. El viejo partido Comunista en eso tuvo gran maestría en saber limitar la aplanadora, y cuando no lo hizo, como en el Tercer Congreso del PIT-CNT, en que aplastó con todo, quedó solo, su triunfo devino en una derrota política, y debió dar un giro de 180 grados.

FV: ¿Qué hizo el MPP? ¿Por qué hizo una jugada hábil en principio?

OAB: La jugada parece impulsada por Mujica. Suponía buscar un candidato que hoy estuviera próximo a Mujica, pero no del mujiquismo propiamente dicho, o del viejo mujiquismo, y mucho menos del MPP. Así sale el nombre del senador Enrique Rubio, líder de la Vertiente Artiguista. Inmediatamente el nombre de Rubio logra el apoyo de dos grupos de menor porte: Compromiso Frenteamplista, lista 711, que lidera el presidente de Ancap Raúl Sendic, y la lista 5005 que representa el prosecretario de la Presidencia de la República, Diego Canepa.

Pero el pasado fin de semana el MPP dijo que no a la candidatura Rubio y lanzó dos nombres: el de un militante joven, Alejandro Zavala, y el del ex viceministro de Salud Pública Miguel Fernández Galeano. Y si ninguno de los dos logra apoyos extra MPP, piensan lanzar un nombre propio, de su propio grupo. Aquella jugada sutil el propio MPP la desbarató.

La candidatura Rubio lograba una amplia coalición detrás suyo y polarizaba la elección entre Enrique Rubio y Mónica Xavier. Ahora se abre un abanico, donde hay que esperar los pronunciamientos del MPP, de los comunistas y del grupo de Fernández Huidobro, para saber en qué queda todo esto.