22 Jun. 2012

Los grandes desafíos del Partido Nacional

Oscar A. Bottinelli – Diálogo con Fernando Vilar

Radiocero y Radio Monte Carlo

A partir de 1999 se plantean dos planos de competencia: por un lado la competencia mayor entre el Frente Amplio de un lado y los partidos tradicionales del otro, y por otro lado la competencia histórica, […] la que enfrenta a colorados con blancos. […] La conclusión es que el Partido Nacional tiene como primer desafío ordenar su arquitectura interna, despejar muchas incógnitas. El segundo desafío, […] es cómo se posiciona en relación al gobierno y en relación al Partido Colorado.


OAB: En primer lugar es conveniente ubicar el tema históricamente. En la rivalidad entre ambos partidos tradicionales, desde que existe el estado moderno, es decir, desde comienzos del siglo XX hasta fines del mismo, hubo un constante dominio de los colorados sobre los blancos: los votos colorados siempre fueron más que los votos blancos, con solo cuatro excepciones. ¿Por qué decimos votos colorados y votos blancos? Porque a lo largo del siglo el Partido Nacional se dividió en más de un lema, en dos, tres y hasta cuatro lemas en muchas elecciones, y el Partido Colorado se dividió en más de un lema en dos oportunidades.

Como lo que importa no es lo jurídico sino lo sociológico, es decir, el comportamiento del electorado, interesa presentar sumados siempre todos los votos colorados de un lado y todos los votos blancos del otro. Los blancos fueron más que los colorados en cuatro elecciones nacionales: las presidenciales de 1926, las de Consejo Nacional de Gobierno de 1958 y 1962, y las presidenciales de 1989. En 1926 –esto es muy interesante- los blancos fueron más que los colorados, pero la Presidencia de la República la retuvo el Partido Colorado, al dividirse la colectividad nacionalista en dos lemas: el lema “Partido Nacional” con la candidatura de Herrera –que si hubiesen votado juntos habría sido el presidente de la República- y el lema “Partido Blanco”, de los llamados blancos radicales, con Carnelli.

En lo que va del siglo XXI se invirtió la ecuación. En las dos elecciones nacionales habidas hasta el presente, las de 2004 y 2009, el Partido Nacional le ganó al Partido Colorado, aunque ya como segundo y tercer partido del país. El fin del siglo XX y el siglo XXI traen la novedad de que el primer partido pasa a ser el Frente Amplio.

Observamos que a partir de 1999 se plantean dos planos de competencia: por un lado la competencia mayor entre el Frente Amplio de un lado y los partidos tradicionales del otro, y por otro lado la competencia histórica, la casi bicentenaria, la que enfrenta a colorados con blancos.

FV: ¿Y cuál de las dos competencias es la más importante?

OAB: Esta es una pregunta clave, porque no hay una respuesta sino dos respuestas. ¿Qué piensa la gente? ¿Qué piensan los votantes de todos los partidos? ¿Qué piensa en particular el grueso de los votantes blancos y de los votantes colorados? Esta es la primera respuesta: todos consideran que lo más importante es la competencia con el Frente Amplio, la competencia entre el Frente Amplio y los partidos tradicionales.

Pero dije que hay dos respuestas ¿Por qué? Porque los dirigentes políticos blancos y colorados actúan al revés de lo que piensa la gente en general y su propia gente en particular: todos están obsesionados por la lucha entre blancos y colorados. En el plano del discurso hablan en contra del gobierno o sobre el gobierno, pero en realidad cuando hablan en contra del gobierno o sobre el gobierno están pensando si de esa manera se posicionan mejor ante sus rivales tradicionales, o en el caso de los nacionalistas, además ante sus rivales internos.

Este es un primer punto muy importante para entender cómo se mueven ambos partidos tradicionales, pero en particular cómo se mueven los dirigentes nacionalistas.

FV: ¿Y cómo se mueven en particular los dirigentes nacionalistas?

OAB: Primero veamos la arquitectura del partido, compuesta por dos grandes corrientes y luego un par de sectores independientes de esas dos grandes corrientes.

Una primera corriente es Alianza Nacional, liderada por Jorge Larrañaga, fuerza que obtuvo el segundo lugar en el partido en las pasadas elecciones nacionales y que en las encuestas hoy obtiene le adhesión de alrededor de la mitad del voto nacionalista y, por tanto, pasa por ahora a ser la fracción mayoritaria.

La otra corriente es la que resultó mayoritaria en las pasadas elecciones nacionales, es Unidad Nacional, corriente compuesta por varios sectores: el herrerismo tradicional, Correntada Wilsonista conducida por Francisco Gallinal y sectores que son desprendimientos del o perfilamientos de el herrerismo. Unidad Nacional fue conducida por el ex presidente Luis Alberto Lacalle, quien hace algo más de un año renunció a la Presidencia del Partido y a toda candidatura, y mantiene un papel más bien de gran orientador del sector. El mayor problema que afronta Unidad Nacional es la elección del referente hacia las elecciones nacionales de 2014.

¿Qué quiere decir el referente? La persona a la que todos apoyen y que dispute la candidatura presidencial con Jorge Larrañaga y con los candidatos independientes.

Finalmente hay un par de sectores al margen de estas dos grandes corrientes: Concertación Republicana Nacional que orienta el senador Jorge Saravia, y Dignidad Nacional que orienta el senador Sergio Abreu. El primero desprendido del Frente Amplio y el segundo desprendido de Alianza Nacional.

FV: ¿Y cómo es esa búsqueda de referente para Unidad Nacional, es decir para el herrerismo y aliados?

OAB: Hay cinco nombres. Dos de ellos son los dos entre quienes está la definición de la precandidatura, del papel de referente, según la opinión de buena parte de la dirigencia, o de la dirigencia más clásica del herrerismo; repito, de buena parte pero no de toda. Estos nombres son el actual presidente del Directorio Luis Alberto Heber, y la ex ministro y actual diputada Analía Piñeyrúa, que cuenta con el mayor apoyo del ex presidente Lacalle.

Luego hay una gran incógnita con Luis Lacalle Pou, persona joven, con gran empuje y buena popularidad, que inicialmente anunció que para 2014 no está en carrera presidencial, sino trabajando para conformar un gran grupo, que se exprese en una lista al Senado y con el que aspira a ser la corriente mayoritaria del partido; es decir, es una opción estratégica, a largo plazo. El problema está en que mucha gente que lo rodea tiene un mensaje diferente: dice que es el único candidato del herrerismo y de Unidad Nacional con fuerza, con capacidad de despegue, y que tiene que ser el candidato presidencial. Bueno, mientras esta incógnita no se despeje, la cosa está un poco entreverada.

Finalmente está el nombre del diputado José Carlos Cardoso y del senador Francisco Gallinal

FV: ¿Y esto cuándo se define?

OAB: Aquí aparecen para Unidad Nacional dos problemas. El primero es cuándo se define, donde hay tesis opuestas: los que consideran que no se puede pasar de este año, porque después el sector ya arranca tarde, y en sentido opuesto los que creen que la definición debe hacerse lo más tarde posible, lo más cerca de las elecciones preliminares, de las mal llamadas elecciones internas de todos los partidos, de mediados de 2014.

FV: ¿Estas elecciones son el último domingo de junio?

OAB: Eso es lo que dice la ley. Pero como la fecha está fijada por ley y no en la Constitución, se puede cambiar ¿Por qué cambiarla? Porque con el optimismo que tiene el 95% de los uruguayos, se piensa que el 29 de junio de 2014 la selección uruguaya de fútbol va a estar disputando el Campeonato del Mundo en Brasil. Por lo tanto, mal momento para elecciones y campaña electoral. El selenita que haga un discurso político en medio del campeonato, tiene todas las posibilidades de quedar fuera de la política de por vida.

Entonces se habla de o adelantarlas para mayo o correrlas para agosto, que es lo que a uno, como especialista electoral, le parece lo más acorde a la evolución que el tema electoral está teniendo en el mundo, y más acorde al hartazgo de política y de elecciones que expresa la sociedad uruguaya.

FV: ¿Tú decías que el cuándo se define la precandidatura de Unidad Nacional es el primer problema, de dos? ¿Cuál es el otro?

OAB: El otro es quién define. Posibilidades: elecciones internas unilaterales de Unidad Nacional, abiertas, como acaba de hacer el Frente Amplio para elegir su estructura; elecciones mediante un colegio elector integrado por ejemplo por convencionales nacionales y departamentales, como hizo hace tiempo el Foro Batllista; definición por una junta, comisión o grupo de dirigentes de alto nivel, que fueren neutrales entre los competidores. Por ahí puede andar la cosa.

FV: ¿Conclusiones?

OAB: La conclusión es que el Partido Nacional tiene como primer desafío ordenar su arquitectura interna, despejar muchas incógnitas. El segundo desafío, que es materia para un análisis en sí mismo, es cómo se posiciona en relación al gobierno y en relación al Partido Colorado, especialmente como afronta el síndrome que afecta a todo el partido, que se llama el síndrome Bordaberry.