23 Ago. 2013

El gobierno entre dos fuegos: los sindicatos radicales y las cámaras empresariales

Oscar A. Bottinelli – Diálogo con Fernando Vilar

Radiocero y Radio Monte Carlo

El gobierno soporta fuego graneado de dos flancos: de un lado los sindicatos radicales o sindicatos combativos, de otro de las cámaras empresariales de mayor renombre. [...] se puede sostener que la población en general, depositan expectativas en lo que va a realizar el gobierno en las políticas públicas y la resolución de los principales problemas del país. En la medida que los principales problemas del país no encuentran respuestas efectivas esas expectativas se ven frustradas.


OAB: Como resulta claro de solo leer los titulares de las noticias de esta semana, el gobierno soporta fuego graneado de dos flancos: de un lado los sindicatos radicales o sindicatos combativos, de otro de las cámaras empresariales de mayor renombre.

La situación recuerda la anécdota de un viejo político francés, que flanqueado por ambos lados decía: estamos justo en el medio, solo nos queda avanzar rápido para salir ilesos que se enfrenten entre ellos.

FV: Comencemos por los sindicatos radicales o combativos.

OAB: Bueno, como es notorio hay un conjunto de sindicatos que se sitúan o en el extremo izquierdo del Frente Amplio, dentro del mismo, o por fuera del Frente Amplio, a la izquierda del Frente, a la izquierda de la izquierda.

Hay varios sindicatos en esta línea. Los de mayor ruido han sido ADEOM Montevideo, es decir la Asociación de Empleados y Obreros Municipales de Montevideo, y COFE, la Confederación de Organizaciones de Funcionarios del Estado, que agrupa esencialmente a los diferentes sindicatos de la administración central. Pero en este momento lo que tiene acosado al gobierno son dos conjuntos gremiales públicos de singular importancia social: los funcionarios de la Salud Pública, de ASSE, y los gremios de la enseñanza oficial, particularmente de la enseñanza media.

La combatividad aumentó en las últimas semanas al tratarse la última ley presupuestal de esta Legislatura, que determina que no haya modificaciones hasta 2015 y los más probablemente hasta que ese año se aprueba un nuevo presupuesto que comenzará a regir al comenzar el año 2016.

Sin duda es el momento ideal para librar combates a fondo. Pero lo que ha facilitado es que este gobierno presenta dos debilidades. La primera, es que es el segundo gobierno del Frente Amplio ¿qué quiere decir esto? Que toda la izquierda, aún la más radical, en el gobierno pasado tenía el gran cuidado de no poner en riesgo un gobierno de izquierda. Cualquier error podía producir lo que consideraban “un retroceso histórico”, “el retorno de la derecha al poder”. Estas frases servían de advertencia a cualquier acto que pusiese en riesgo la estabilidad de un gobierno de izquierda y que amenazase la continuidad de la izquierda en el gobierno. Ese cuidar a la izquierda en el gobierno funcionó muy bien tanto a nivel nacional, como funcionó en el nivel departamental en Montevideo en la primera administración frenteamplista. Los graves problemas con el sindicalismo combativo se vieron en Montevideo a partir del segundo y en particular el tercer gobierno departamental frenteamplista. El mismo fenómeno se da a nivel nacional, con el segundo gobierno nacional frenteamplista. Es decir, después de un primer gobierno se asume que la izquierda ya llegó para quedarse y que su continuidad no está en riesgo; por tanto, se la puede jaquear sin problema.

Lo segundo es que el gobierno de Mujica y el propio presidente de la República viene siendo un gobierno y un presidente de muy alto diálogo, poco confrontacional y poco autoritario. De ahí que resultase más fácil el desafío. El propio Mujica dijo: es un boyo hacerle huelgas a un gobierno de izquierda. Es que Vázquez tardó mucho menos tiempo y con menos conflictos para declarar la esencialidad y obligar a los trabajadores a cesar la huelga.

Hay un tercer factor. Que muchos dirigentes sindicales de los gremios radicales no son frenteamplistas o si lo son, consideran que al Frente Amplio hay que llevarlo más hacia la izquierda. Por tanto, la conflictividad es una forma de izquierdizar, de radicalizar el ejercicio del gobierno.

Ahora se está en momentos decisivos, con el gobierno aplicando la esencialidad, dispuesto a sanciones y destituciones. Y en el caso de la enseñanza parece ir camino a obtener sus objetivos, ya que el primer logro es que ha dividido a la cúpula sindical de la enseñanza media, cuyos dirigentes más combativos, los de Montevideo, están siendo aislados desde los propios sindicatos. Y en la salud el gobierno está en el momento decisivo de avanzar con fuerza y endurecerse o perder.

En esencia, al gobierno no le queda otra cosa que endurecerse y arremeter, para lo cual cuenta sin duda con el apoyo mayoritario de los dirigentes sindicales del país. El gran apoyo que tiene el gobierno es que el grueso de la población, la abrumadora mayoría, no apoya este tipo de medidas sindicales que precisamente perjudican a los sectores más populares: a los que envían sus hijos a la enseñanza pública, a los que se asisten en los hospitales y policlínicas públicas.

FV: El otro flanco que tú señalabas es el empresarial.

OAB: Exactamente, las cámaras empresariales de mayor renombre se han puesto en las últimas semanas en una actitud muy dura y confrontacional con el gobierno, especialmente la Cámara de Industrias y la Cámara Nacional de Comercio y Servicios.

Al igual que ocurre con los sindicatos combativos, no necesariamente la opinión de estas cámaras refleja la opinión de los empresarios uruguayos en general. El mayor problema es cómo clasificar a los empresarios, porque hay empresas poderosas con cientos y varios cientos de empleados, y hay empresas unipersonales sin empleados. Por tanto, para hablar de empresariado primero hay que definir a qué nos referimos.

El segundo problema es de representatividad. La Cámara de Industrias es una organización federativa de segundo y tercer grado, que agrupa a diversas cámaras industriales según sus ramas de producción. Al menos desde el punto de vista formal es muy representativa del sector industrial, de la mediana y gran empresa industrial.

Analizar la representatividad de la Cámara Nacional de Comercio y Servicios es más difícil. Por un lado están afiliadas a ellas muchas cámaras por rama de actividad del comercio y de los servicios. Pero a diferencia de la Cámara de Industrias, las cámaras afiliados no participan en la elección de las autoridades de la Cámara Nacional de Comercio y Servicios. Porque no es una organización de segundo y tercer grado como la Cámara de Industrias, sino que es una sociedad anónima, la única sociedad anónima uruguaya sin fines de lucro, y sus autoridades son elegidas por los accionistas, por los titulares de esas acciones. Entonces, la representatividad es mucho más distante y exige estudios más cuidadosos.

La base de los conflictos son dos: considerar que las leyes votados en los últimos tiempos están desequilibradas en favor de los trabajadores y en contra de los empresarios y en segundo término considerar que en los consejos de salarios el gobierno está aliado con los trabajadores, con los sindicatos, en contra de los empresarios. Y han embestido contra el gobierno en la Organización Internacional del Trabajo.

El gobierno considera que esta embestida es injusta y además sin resultados para los denunciantes. Y que en los Consejos de Salarios, en 17 de cada 20 casos los convenios fueron acordados por todas las partes. Por lo tanto, que mal puede haber un desequilibrio si los convenios tienen el apoyo de todos.

Por aquí anda la discusión. Aunque parece claro que a los máximos organismos empresariales les ha costado aceptar la modalidad, la lógica y los procedimientos de un gobierno frenteamplista, acostumbrados a la modalidad, lógica y procedimientos diferentes de los gobierno blancos y colorados.

FV: ¿En resumen?

OAB: En resumen tenemos que esperar los desenlaces de los conflictos laborales, de la ley presupuestal, de los consejos de salarios, para ver cómo queda parado el gobierno. Sin duda recibir fuego graneado a dos flancos es una situación difícil para el gobierno, que complica sus movimientos. Pero de cara a la batalla por la opinión pública, estar jaqueado por sindicatos radicales y por las cámaras empresariales más duras le sirve para presentarse como los que sostienen el equilibrio entre las partes.