13 Set. 2013

Otra vez se tensan las relaciones con Argentina

Oscar A. Bottinelli – Diálogo con Fernando Vilar

Radiocero y Radio Monte Carlo

Sin duda las relaciones entre Uruguay y Argentina son un tema recurrente y tan antiguo como que, al menos las relaciones entre la Banda Oriental y Buenos Aires, son anteriores a la propia fundación de Montevideo. [...] Se pueden dividir en dos grandes temas: los que tienen que ver con la administración de los ríos comunes y los que tienen que ver con los problemas internos argentinos, de su política económica. 


OAB: Sin duda las relaciones entre Uruguay y Argentina son un tema recurrente y tan antiguo como que, al menos las relaciones entre la Banda Oriental y Buenos Aires, son anteriores a la propia fundación de Montevideo. Dicen que “lo que se hereda no se roba”, y este país ha heredado toda la conflictividad derivada de ser, en cierto modo, en parte, un desgajamiento de lo que hoy es Argentina. Como otra conflictividad, con Brasil, que ahora está en su nivel más bajo, es producto de otro desgajamiento.

FV: Bueno, hay muchos puntos de conflicto, desde la amenaza de un nuevo juicio en La Haya, la amenaza de nuevas movilizaciones en el Puente de Fray Bentos, hasta los problemas que tienen las exportaciones uruguayas al vecino país y los turistas para cambiar dólares para venir acá.

OAB: Has hecho un buen resumen de los temas más urticantes. Se pueden dividir en dos grandes temas: los que tienen que ver con la administración de los ríos comunes y los que tienen que ver con los problemas internos argentinos, de su política económica.

Sobre lo último, es poco lo que puede incidir Uruguay. Básicamente uno es las trabas que Argentina impone a toda las importaciones y el manejo discrecional, a dedo, de lo que permite y lo que no permite. El otro es el control de la salida de dólares que afecta directamente al turismo hacia nuestro país.

Esta parte se puede analizar jurídicamente o se puede analizar políticamente. Lo jurídico es que Argentina incumple los tratados y en particular el del Mercosur. Lo político es que Argentina tiene poco margen en la actualidad para cumplir los tratados, porque está en una situación económica extremadamente delicada, y en particular con un gran faltante de dólares. Entonces, todo lo que sea salida de dólares lo tiene que controlar: frenar importaciones, frenar que la gente gaste en el exterior, frenar que la gente saque los dineros del país para depositarlos en el exterior.

El incumplimiento argentino, que es real y que viene de antes, de cuando tenía posibilidades de cumplir, hoy es una causa de fuerza mayor.

En relación a los problemas económicos o comerciales con Argentina, en Uruguay se pueden detectar tres grandes actitudes políticas:

Una es la de quienes no quieren mucho al Mercosur y aprovechan la oportunidad para despegar a Uruguay del Mercosur.

Otra actitud, en el extremo opuesto, es de los acérrimos partidarios del Mercosur por razones ideológicas, que tienden a disimular la problemática.

Y una tercera actitud, intermedia, es de los que consideran que el mundo va hacia los grandes bloques regionales, que ello lleva a que Uruguay necesite ser parte de un bloque y la base para ello es el Mercosur, pero ... y aquí viene el pero, no hay que ilusionarse con eso por algún tiempo y ser realistas.

FV: El otro tema tú lo referías a la administración de las aguas comunes.

OAB: Exacto. Son dos problemas diferentes: el del Río de la Plata y el del río Uruguay. O mejor dicho, es un solo problema que lo que lo hace diferente los tratados son diferentes: el Tratado de Límites con el Río de la Plata es más flexible y deja más campo libre al Uruguay, y el Tratado de Límites del Río Uruguay maniata mucho a nuestro país, le deja poco campo de acción poordd.

En cuanto al río Uruguay el problema básico del Tratado, dicho en criollo, es: el tratado fue hecho para proteger a cada país de abusos del otro, pero Argentina lo aplica no para defenderse, sino para impedir que Uruguay pueda desarrollar proyectos.

El conflicto sobre la planta de celulosa, antiguamente llamada Botnia, hoy llamada UPM, le sirve a Argentina para tener una bandera permanente de agitación y de enfrentamiento con Uruguay.

Ahora bien, el tema es que el sistema político uruguayo y la sociedad uruguaya están divididas en cómo actuar frente a Argentina: hay una línea dura y una línea blanda. Hay quien cree que detrás de cada línea se reproducen los aspectos ideológicos que vimos un poco antes, a propósito del Mercosur.

La línea dura es la que considera que con Argentina no hay nada para dialogar. Que todos los diálogos se han agotado, e inclusive que los gobernantes argentinos tienen la concepción de que cuando uno sigue apostando al diálogo, lo que hace es ser débil. Es en parte un tema estructural del pensamiento y de los valores argentinos: confundir razonabilidad con debilidad. Dentro del pensamiento argentino, ese concepto está muy potenciado en el peronismo. Esa idea que los Kirchner llevaron a su máximo exponente: las relaciones son siempre de poder crudo, dentro del país y fuera del país, dentro del peronismo y fuera del peronismo, solo cabe destrozar al adversario o rendirse ante él.

La línea blanda es la que apuesta siempre a abrir un canal de diálogo, que no se resigna a que se cierren las puertas, que siempre hay que ser razonable, aunque ello suponga enojos y, como le pasó a Mujica hace algo más de un año, romper los lentes de un berrinche con Cristina Kirchner.

FV: ¿Y la gente que piensa?

OAB: En cuanto a cómo se maneja Mujica la opinión de los uruguayos es básicamente pareja: más o menos la mitad, un poquito más, considera que el presidente se mueve bien con el país vecino, y otra mitad, quizás un poquito más chica, considera que el presidente se mueve mal.

Sin embargo, cuando a la gente se le da la opción de aguantarse o resistir, predomina la idea de resistir en una relación de 6 a 4.

Concretamente, 6 de cada 10 personas piensan que Uruguay tiene buenas posibilidades de encontrar apoyo en otros países importantes y por lo tanto puede resistir las presiones argentinas. En cambio, otras 4 de cada 10 personas piensan lo contrario, que hay que aguantarse, buscar no enfrentarse y conseguir lo más posible por las buenas, con ello conseguir una buena relación con Argentina.