02 Feb. 2014

La ¿clase? media ante el voto

Oscar A. Bottinelli

El Observador

¿A dónde va la clase media? Y antes que eso ¿qué es la clase media? […] Sin duda en términos absolutos esta clase media se ha beneficiado en términos económicos, como se ha beneficiado todo el país. Sobre esto no hay discrepancias. El debate político transcurre por otros carriles: cuánto es mérito del gobierno y cuánto efecto externo la bonanza económica, si se aprovechó bien o no, cuánto dura, qué viene después […]


¿A dónde va la clase media?1 Y antes que eso ¿qué es la clase media? No es fácil definirla al punto que es una expresión que en las distintas categorizaciones sociológicas se evita. En primer lugar porque hay varias líneas que optan por clasificar en niveles o estratos y no en clases; mientras que la sociología política europea que sí utiliza las clases sociales (preferentemente la alemana, italiana, francesa, escandinava) tienden más a hablar de burguesía, pequeña burguesía, empleados, obreros. Si se analiza las políticas habidas en las últimas décadas, surge con claridad la existencia de cuatro grandes segmentos sociales en cuanto a pérdidas y ganancias, o a mayores o menores pérdidas o a mayores o menores ganancias.

Ellos son:

Uno. los grandes capitales, nacionales, regionales o multinacionales, a los que ultimamente se prefiere denominar inversores.

Dos, los asalariados públicos y privados, especialmente los de ingreso y nivel ocupacional medio e inferior.

Tres, los marginales, a quienes hoy se prefiere llamar informales, las personas cuyo habitat es informal y cuyos ingresos tienen a ser en el largo tiempo y en forma dominante informal.

Y cuatro, ese segmento de polémica definición, fácilmente clasificable como clase media, quizás que en esencia, a los efectos de este análisis, como definición operacional, lo constituyen los profesionales y técnicos de alta calificación, los mandos superiores asalariados, los pequeños y medianos comerciantes, industriales, proveedores de servicios y productores rurales.

Esta clase media profesional y emprendedora fue quizás el segmento proporcionalmente más beneficiado, o uno de los más beneficiados junto con los inversores, durante los años noventa, durante los gobiernos presididos por Lacalle y Sanguinetti (bis) ¿Qué ha pasado en este último decenio, bajo gobierno frenteamplista? Sin duda en términos absolutos esta clase media se ha beneficiado en términos económicos, como se ha beneficiado todo el país. Sobre esto no hay discrepancias. El debate político transcurre por otros carriles: cuánto es mérito del gobierno y cuánto efecto externo la bonanza económica, si se aprovechó bien o no, cuánto dura, qué viene después, y sobre todo los problemas no directamente económicos, como la seguridad pública, las drogas y la educación. Pero nadie discute que en términos generales todos los hogares uruguayos se han beneficiado.

Lo significativo a efectos de este análisis, es que esta clase media profesional y emprendedora, ha sido proporcionalmente la menos beneficiada y la más golpeada. La reforma tributaria, la acción tanto de la DGI como del BPS, las normas laborales, todas ellas son de bajo o nulo impacto negativo sobre los inversores y las grandes empresas, y son de un muy fuerte y duro impacto sobre profesionales, pequeños y medianos empresarios urbanos y rurales, propietarios de bienes inmuebles, asalariados de ingresos por encima de la media.

Cuando se analiza el discurso de los diferentes partidos, fracciones y candidatos se observa una cierta unanimidad en el público objetivo: los asalariados públicos y privados de ingresos medios a bajos, los jubilados y pensionistas, los inversores y grandes empresarios; y en algunos casos, particularmente en la izquierda (pero no solo en la izquierda), una fuerte convocatoria a los sectores pobres, entendidos como los informales o marginales. Hay pocas referencias genéricas a esa clase media. Desde la izquierda, incluida la dirigencia sindical, cada vez que se hace referencia a los poderosos, a los que (para decirlo en términos porteños)la hacen grossa, los que acumulan dinero, se refieren a la gente que vive en Pocitos o Punta Carretas. No solo en unos hay olvido de los grandes empresarios sino que en otros hay un especial cuidado de no que no se sientan agredidos. Desde el área tradicional, toda vez que hay referencia a la clase media, se junta el discurso con el dirigido a los inversores, como si fueren lo mismo y no hubiese profunda contradicción de intereses entre ambos segmentos.

Cuando se funda el Frente Amplio, el 5 de febrero de 1971, su declaración constitutiva señala la inequívoca calidad policlasista de la nueva formación política (en oposición al sentido clasista de buena parte de la izquierda clásica) y apunta al contenido de esa alianza de clases: funcionarios y empleados, jubilados y pensionistas y vastos sectores de capas medias; modestos y medianos industriales, comerciantes y productores rurales. El enemigo eran los grandes capitales nacionales e internacionales, denominados la oligarquía. No hay una sola referencia al sector informal o marginal, en ese entonces votantes no solo de los partidos tradicionales, sino en particular de Pacheco Areco, sector que es habitualmente descalificado como “el lumpenaje”, como derivación de la categoría de lumpenproletariado (la izquierda tupamara desarrolla tempranamente un discurso y una acción de contacto con este segmento). Llegado al gobierno, el Frente Amplio lleva adelante una política que pone como objetivo primordial a esos informales o marginales, también el fuerte mejoramiento en cantidad y calidad de los asalariados medios hacia abajo, de jubilados y pensionistas, y todo ello con una particular búsqueda de protección de esos grandes capitales nacionales y cada vez más regionales e internacionales, llamados ahora inversores en lugar de oligarquía.

Esa clase media profesional y emprendedora, esos funcionarios y empleados de ingresos medios para arriba, profesionales, pequeños y medianos industriales, comerciantes, productores rurales y ahora cabe agregar proveedores de servicios, quedaron fuera de los objetivos políticos y del discurso. Lo que es claro es que en las elecciones de 2009 el Frente Amplio las 2 bancas que perdió provinieron de ese segmento social.

Lo curioso es que no hay un solo segmento político que haga un esfuerzo pleno de identificación y rescate de ese sector (quizás el Partido Independiente pueda ser la excepción, pero en forma muy parcial).


1 Primera de dos notas sobre la conducta electoral de la llamada clase media.