13 Jul. 2014

El FA plebiscita la línea económica

Oscar A. Bottinelli

El Observador

Bastante antes del 1° de junio Tabaré Vázquez dio señales de verse a sí mismo en la misma situación e idéntico poder que en 2004, en lo interno (poder concentrado en su persona, con cheque en blanco para decidir) y en lo externo (logro indubitable de la Presidencia de la República y con mayoría parlamentaria). Así anunció que el candidato vicepresidencial lo designaba él solo, de entre cuatro o cinco nombres que le aportaran los cuatro grupos principales (MPP-609, Frente Liber Seregni, 90 y 1001).


Bastante antes del 1° de junio Tabaré Vázquez dio señales de verse a sí mismo en la misma situación e idéntico poder que en 2004, en lo interno (poder concentrado en su persona, con cheque en blanco para decidir) y en lo externo (logro indubitable de la Presidencia de la República y con mayoría parlamentaria). Así anunció que el candidato vicepresidencial lo designaba él solo, de entre cuatro o cinco nombres que le aportaran los cuatro grupos principales (MPP-609, Frente Liber Seregni, 90 y 1001). Y bajo el autoconvencimiento del logro de mayoría absoluta, comenzó a diseñar el gabinete, con un fuerte aire de restauración: Danilo Astori en Economía, Víctor Rossi en Transporte y Obras Públicas, María Julia Muñoz en Salud Pública, Marina Arismendi en Desarrollo Social; y también aire de continuidad: Eduardo Bonomi en Interior. Con algo de semi renovación (Alvaro García a OPP) y otro algo de renovación pura (Carolina Cosse en el ministerio de las comunicaciones, que en Uruguay lo es el de Industria, Energía y Minería). Pero lo más fuerte, lo más importante, lo constituyó el reiterar el anuncio de 2004 -entonces sorprendente y fundamental- de Danilo Astori en persona al frente de la conducción económica.

Así fue hasta que se descorrió la cortina de la votación de las mal llamadas elecciones internas. Especialmente fue por el formidable peso que se le dio al voto dado por 3 de cada 10 frenteamplistas, que en esencia eso fue lo que votó al Frente Amplio el 1° de junio. Ese reducido electorado no es una muestra representativa del electorado frenteamplista, es decir -en la célebre definición de Mirabeau- no es un mapa a escala reducida de dicho electorado.

Pero a ese segmento, representativo o no -eso se verá después- se le asignó una importancia decisiva. Y el efecto mayor fue que empujó la caída del andamiaje anunciado por Vázquez: no fue él quien decidió por sí el candidato vicepresidencial de entre cuatro o cinco propuestas, sino que se limitó a aceptar el nombre virtualmente impuesto por Mujica. El resto del gabinete está por verse, a la luz de las primeras encuestas que dejan muchas dudas sobre la obtención de mayoría parlamentaria por el actual oficialismo (dudas no implica certezas en contrario, sino imposibilidad de arribar a una certeza) y hasta una sombra de incertidumbre (pequeña sombra, pero incertidumbre al fin) sobre la inexorabilidad de la reelección de Vázquez.

Así planteada las cosas, comenzaron veladas señales desde el astorismo y el propio Danilo Astori: de ganar Vázquez la presidencia y aún con mayoría parlamentaria propia, no hay seguridad de que la conducción económica esté en manos de Danilo Astori o por su gente, de que estos acepten esa responsabilidad. El mensaje del propio vicepresidente de la República y de su gente es: los votantes al Frente Amplio definirán la línea económica con sus votos; si hay un consistente pronunciamiento en favor de los sostenedores de la actual línea económica, entonces esa línea persistirá, y Astori y su gente continuarán en el timón del equipo económico. Si a la inversa, hay un consistente pronunciamiento en contra de los sostenedores de la actual línea económica, el próximo gobierno frenteamplista cambiará de rumbo en la economía. Dicho de otra manera, lo que Astori y el astorismo han puesto sobre la mesa es la plebiscitación interna de la línea económica.

Esto es un mensaje hacia adentro y hacia afuera. Hacia afuera es un mensaje hacia un segmento de la población de convicciones moderadas, de pertenencia blanca o colorada y convencimiento del triunfo inexorable de Vázquez. Este segmento, anunciada la continuidad de la línea económica y de la conducción en manos de Astori, se siente hoy libre de votar al Partido Nacional o al Partido Colorado sin poner en riesgo el rumbo económico. El mensaje es claro: No se quede tan tranquilo; si Vd. no vota a Astori y gana el mujiquismo dentro del Frente Amplio, el rumbo económico tendrá un giro muy grande, quizás de hasta 180 grados. Entonces, si Vd, vota a algún partido tradicional, si ninguno de ellos gana y si dentro de la izquierda gana el mujiquismo, es su responsabilidad el cambio económico. Vd. no va a asegurar la continuidad del rumbo si no vota a los capitanes de ese rumbo. O en todo caso, cruce los dedos para que gane el partido por el cual Vd. vota. Pero después no se queje. El mensaje hacia adentro es: si Vd. vota al mujiquismo, sepa fuera de toda duda razonable que vota por la discontinuidad de la línea económica y por un cambio formidable.

Este planteo que Astori y voceros astoristas comienzan a formular, por ahora en forma sutil pero nítida, desarma completamente la estrategia de Vázquez: hablo por la izquierda, presento una fórmula electoral sesgada a lo radical, pero doy tranquilidad de que la economía seguirá con moderación. La contrapartida del planteo de Astori es liberar al mujiquismo y aliados (MPP-609, 711, Frente Unido más Liga Federal, 1001, CAP-L). Para este otro segmento pasará a ser creíble que el voto hacia ellos es un real cambio en la conducción económica, como se pretendió y no se obtuvo desde la OPP en este quinquenio. Lo claro es que además se pretende otro mensaje: gane quien gane dentro del Frente Amplio, no se va a repetir el juego de una línea económica oficial del equipo económico y una diferente u opuesta línea económica presidencial. O va una o va otra.

La jugada de Astori, que necesita mucho más amplificación para que cale primero en las elites y luego en la masa, es un arma de doble filo para el Frente Amplio y para el astorismo. Es plantear el doble voto simultáneo ya no en candidaturas presidenciales, sino en rumbo económico: si voto a Astori y Astori no gana internamente, mi voto puede ir hacia una línea económica radical; de donde, es más seguro votar por fuera del Frente Amplio. El debate queda planteado. El Frente Amplio agrega un tema programático de primer nivel en la confrontación interna.