28 Set. 2014

Mayoría parlamentaria y porcentajes

Oscar A. Bottinelli

El Observador

Un gobierno -cualquiera, del presidente de cualquier partido- requiere una mayoría parlamentaria estable o al menos contar con una mayoría relativa respecto al conjunto opositor, con la existencia de un segmento neutral, es decir, no contar con mayoría absoluta a favor pero no tener una mayoría absoluta hostil.


Un gobierno -cualquiera, del presidente de cualquier partido- requiere una mayoría parlamentaria estable1 o al menos contar con una mayoría relativa respecto al conjunto opositor, con la existencia de un segmento neutral, es decir, no contar con mayoría absoluta a favor pero no tener una mayoría absoluta hostil. Una posibilidad, el paisaje de la última década, es que la mayoría parlamentaria sea propia, del partido del titular del Poder Ejecutivo, como viene ocurriendo en los gobiernos elegidos en 2004 y 2009 y como ocurrió anteriormente –para mencionar las últimas diez elecciones- en los parlamentos elegidos en 1958 y 1966. Como se ve, en las últimas diez legislaturas hubo mayoría monopartidaria en cuatro y no la hubo en seis. Si se reduce el análisis al tiempo posterior al bipartidismo (1971 en adelante), hubo siete elecciones y en solo dos se dio mayoría monopartidaria, no así en cinco. En tripartidismo parece que hay mayores probabilidades para la no mayoría monopartidaria. La otra posibilidad es gobernar mediante la construcción de una mayoría pluripartidaria, la que puede ser más sólida (Bordaberry en 1972-73, Lacalle en 1990-95, Sanguinetti bis en 1995-2000 y Batlle Ibáñez en 2000-2005) o mediante acuerdos de coincidencias básicas que impidan una mayoría parlamentaria hostil (Sanguinetti primo en 1985-1990).

De lo anterior surge un hecho importante. Que por un lado es un dato fundamental si el partido más votado logra por sí solo o no logra mayoría parlamentaria, que significa 50 de los 99 diputados y 15 de los 30 senadores (el 31° lo obtiene con la incorporación al Senado del vicepresidente de la República). De no haber esa mayoría, es fundamental observar cómo se conforma el mapa del Parlamento: cuántos partidos acceden, que proporción de bancas logra cada uno.

De ganar la Presidencia Tabaré Vázquez y no obtener mayoría parlamentaria el Frente Amplio, debe proceder a construirla. Una es buscar una grosse koalition de los dos grandes partidos, al estilo alemán; otra completamente opuesta es intentar dividir a los partidos tradicionales como insinuó Vázquez esta semana, lo que a priori parece tarea imposible y camino directo a la argentinización del sistema político uruguayo, que devendría en terreno de batalla campal permanente. Otras es buscar una coalición con el Partido Independiente, que parece el camino más natural, y que en un hecho político nada menor, sin duda pensado y deliberado, Vázquez excluyó, quizás como formar de evitar un deslizamiento mayor aún del que ya existe de voto frenteamplista hacia ese otro partido de izquierda.

Ahora bien, la pregunta que se oye cotidianamente es: ¿qué porcentaje requiere un partido para obtener la mayoría absoluta? Esta pregunta y diversas respuestas se oyen de analistas, periodistas y políticos, y se manejan cifras: si 48% sí, si 48% no. Ya se explicó con detenimiento2 lo complejo que es calcular anticipadamente las probabilidades de obtención de bancas por el método d'Hondt, ya que ello no es producto del porcentaje exacto que obtenga cada partido, sino de la relación matemática de todos los partidos entre sí: del Frente Amplio con el Partido Nacional, del Partido Nacional con el Partido Colorado, del Frente Amplio con el Partido Colorado, de cada uno de los tres con cada uno de los otros partidos que ingresen al Parlamento. Además, y esto no es nada menor, para nada interesan los votos en blanco y anulado, que son neutros, sin efecto, en la distribución de bancas, aunque sí se cuentan para la elección de presidente y vicepresidente de la República en primera vuelta y para la aprobación del plebiscito constitucional (porque en ambos casos para el éxito se requiere más de la mitad del total de votantes). Lo que interesa para la adjudicación de bancas son los votos válidos, también llamados votos afirmativos o votos efectivos.

Como las encuestas expresan los porcentajes sobre el total de votantes, lo primero que hay que tener en cuenta es el volumen de votos sin efecto (en blanco, anulados). Cuanto mayor sea el porcentaje de votos sin efecto, menor es el porcentaje que se requiere para acceder a una banca tanto en el Senado como en la rama baja, y por ende menor el porcentaje para acceder a la mayoría parlamentaria (atención, no es que esto beneficie al más votado, beneficia por igual a todos). Pero lo otro sustancial a tener en cuenta es que en última instancia lo que importa no son todos los votos válidos o afirmativos, sino que los votos verdaderamente efectivos son los obtenidos por los partidos que acceden al menos a un banca en una o en otra cámara (así pues, ya cabe considerar sin efecto los del Partido de los Trabajadores). Por ello, para la mayoría senatorial si entran solo 3 partidos se le facilita el camino al más votado, además del plus que le otorga la 31a. banca, la del vicepresidente de la República. El quid está en la rama baja, donde no hay plus ninguno y donde es más fácil entrar para cualquier partido (para acceder al Senado hay que llegar al 3% del total de votantes, mientras que en la rama baja puede accederse con poco más del 0,9%)

A la luz del panorama actual, si el Partido Independiente accede a la tercera banca con lo justo, entra al Parlamento Unidad Popular seguramente con lo justo y si también con lo justo lo hace el Partido Ecologista, entonces al Frente Amplio se le dificulta y mucho llegar a la mayoría parlamentaria, aún si obtuviese el mismo porcentual de las elecciones pasadas, el 48%; quizás en ese caso debiese situarse por encima del 48,5%. En cambio, si el P.I. no logra su tercera banca o al contrario, la logra con un gran exceso de votos que no le alcanzasen para la cuarta, si Unidad Popular o el Partido Ecologista, o ambos, tuviesen una muy alta votación y no les alcanzase para acceder a una banca, en ese entonces, con todas esas posibilidades, el Frente Amplio puede acceder a la mayoría parlamentaria con el 47% del total de votantes; y quizás hasta con algún decimal menos. Entonces, puede haber mayoría parlamentaria con el 46,9% y no haberla con el 48,4%.


1 Ver Mayoría parlamentaria y ciudadana en El Observador.