19 Dic. 2014

El reconocimiento internacional a Mujica y la imagen polémica dentro del país

Oscar A. Bottinelli – diálogo con Fernando Vilar

Radiocero y Radio Monte Carlo

Hay presidentes uruguayos conocidos en los ambientes políticos y politológicos. mundiales Pero el gran cambio, a nivel de elites y a nivel popular, vino con la figura de Mujica.


OAB: Hasta hace unos años, muchos académicos iniciábamos las presentaciones internacionales, fuera de la región con un mapa de Sudamérica, con el territorio uruguayo remarcado. A la clásica pregunta “Where are you from?”, “¿De dónde es Usted?”, daba lugar a la larga respuesta que comenzaba con hablar de “vengo de un país de Sudamérica”, “muy lejano y pequeño, entre Argentina y Brasil”. El prestigio de algún que otro futbolista venía en auxilio. Lugano, hace unos años héroe en Turquía, más hacia ahora los nombre de Cavani y de Suárez. El cuarto lugar en Sudáfrica fue de gran ayuda.

Hay presidentes uruguayos conocidos en los ambientes políticos y politológicos. mundiales Pero el gran cambio, a nivel de elites y a nivel popular, vino con la figura de Mujica. Uno tiene innumerables anécdotas, en Marrakech, en una pequeña pizzería junto a la estación de ferrocarril de un pequeño pueblito de la Toscana, en un pequeño comercio de ropa en San Giminiano, en un vendedor de camisetas en el Medio Oriente. En genera ligado a algunos trazos como “el presidente más pobre del mundo” o el presidente que avanza en una agenda libertaria, donde se inscribe el aborto, la marihuana, el matrimonio homosexual, la adopción por parejas homosexuales. La simplificación llega a que se atribuye al presidente lo que puede ser lucha de muchos durante muchos años, o la obra de un partido político en varios periodos de gobierno.

Fuera de toda duda y más allá del fútbol, Mujica puso a Uruguay en el mapa.

FV: ¿Y qué cosas se recogen de esa puesta en el mapa?

OAB: Lo más relevante la idea que hay en el exterior de un país pujante, muy libre, avanzado, tolerante, de gran libertad personal. Esa es la visión que se recoge en el exterior, y especialmente en los niveles populares, pero también en los niveles universitarios. Cabe aclarar, puede uno estar o no de acuerdo con esa visión de los extranjeros, a cada quien le puede gustar o no, ese es otro problema. Lo real es que esa es la visión que hay fuera del país.

FV: ¿Y en qué se ha traducido en hechos concretos?

OAB: Además de lo que implica como prestigio para un país, o como desarrollo de la marca país, se tradujo en algunos hechos que en estos días han adquirido relevancia. Dos de ellos están relacionados con Estados Unidos y con la isla de Cuba.

El primero, cronológicamente, fue el reconocimiento del presidente norteamericano Barack Obama por la aceptación por parte de Uruguay, como decisión del presidente Mujica, de la venida de los seis presos de la base norteamericana de Guantánamo, en la isla de Cuba. Estos seis presos fueron considerados terroristas por el gobierno de Estados Unidos, pero nunca fueron acusados formalmente ante ninguna corte ni fueron juzgados. El traslado de los prisioneros de Guantánamo a Uruguay fue un pedido especial del presidente Obama y la aceptación de Mujica le permitió por un lado generar un precedente y lo ayudó a comenzar a resolver un problema que se le transformó en una brasa ardiente.

Tras ello, el miércoles Obama hizo un reconocimiento especial a Mujica y al Papa Francisco por sus respectivas intervenciones que permitieron, después de más de 60 años, el restablecimiento de las relaciones diplomáticas, políticas, económicas y comerciales entre los Estados Unidos de América y la República de Cuba. Según algunos portales, cadenas y agencias internacionales, este histórico acercamiento entre los últimos rivales de la Guerra Fría fue producto del puntapié inicial dado por el presidente uruguayo.

Finalmente, cabe agregar su candidatura al Premio Nobel de la Paz, impulsado por organizaciones sociales y universidades de muchas partes del mundo, especialmente europeas, y el reconocimiento de los gobiernos de UNASUR- la Unión de Naciones Suramericanas- y del MERCOSUR.

FV: ¿Y cuáles son las contradicciones entre la imagen internacional y la visión dentro del país?

OAB: Una de las primeras contradicciones la sintieron los periodistas extranjeros cuando llegaron a Uruguay a cubrir las elecciones nacionales. La pregunta inevitable era: “¿Dentro del Uruguay Mujica no goza del mismo prestigio, o del mismo aprecio, que en el mundo? ¿Por qué?

Bueno, el primer por qué es que la historia demuestra que los que son grandes personajes para el mundo, son personajes polémicos dentro de su propio país. Le pasó incluso a figuras muy exaltadas en el exterior, como Franklin Roosevelt, Winston Churchill o Charles De Gaulle. En forma extrema le ha pasado a Mijail Gorbachov, exaltado en Occidente, que solo recoge la simpatía del 1% de los rusos y el más absoluto rechazo de más del 90% de sus compatriotas. Por las dudas, porque a veces alguien escucha mal, no estamos comparando a Mujica con ninguno de esos personajes históricos. Estamos marcando que aún a esos personajes históricos también les pasó de ser discutidos en sus propios países.

El fenómeno no es nuevo, entonces. Ocurre que dentro de un país a los personajes nacionales se los conoce mucho más, desde muchas aristas, y pueden ser más populares o menos populares, pero siempre son más polémicos. Y eso pasa con Mujica. El juicio sobre su gobierno dentro del país es diferente, más polémico, que el juicio que hay en el exterior.

FV: ¿Y qué se puede decir de la visión dentro del país sobre Mujica?

OAB: Lo primero tiene que ver con el nivel de aprobación de su gestión. Termina el último año de su gobierno, o el último año calendario de su quinquenio, con la aprobación del 68% de los uruguayos y la desaprobación del 21%. Queda un 11% que ni aprueba ni desaprueba, o no opina. Es un nivel de aprobación excepcional. Hay que esperar que termine su mandato, que entregue la banda presidencial, para ver la nota final, el juicio que se puede llamar retrospectivo, el que se da luego de terminar el mandato. Normalmente da varios puntos más. La duda es si llega a igualar o superar al actual presidente electo, a Vázquez, quien en su primera presidencia terminó con un juicio final de aprobación del 83%.

Contar con el 68% quiere decir que hay blancos y colorados que aprueban su gestión. Más o menos 4 de cada 10 blancos y 4 de cada 10 colorados aprueban la gestión de Mujica como presidente de la República. Obviamente, lo aprueban pero no lo votaron.

Un dato claro es que a nivel de frenteamplistas es la figura por lejos más popular. No hay dudas que su decidida participación en la campaña electoral, en un juego más bien por fuera de lo permitido por la Constitución al presidente de la República, resultó decisivo para que el Frente Amplio con el último resuello alcanzase la mayoría parlamentaria en la cámara baja. Recordemos que lo hizo por tan solo 4450 votos y que no obtuvo mayoría natural en la cámara alta. Ese puchito final parece claro que se debió a que el presidente puso toda la carne en el asador y apeló a su prestigio personal.

Felices Fiestas para todos