20 Feb. 2015

Diferencias de estilo entre los dos presidentes: el entrante y el salienteV

Oscar A. Bottinelli – diálogo con MIguel Chagas

Radiocero y Radio Monte Carlo

Cada vez que hay un cambio de mando hay cambios significativos, de estilo y de contenidos, aunque el cambio se produzca dentro del mismo partido. A veces los cambios son más fuertes cuando son del mismo partido que cuando son de partidos diferentes. [...] Los cambios tienen que ver naturalmente con que personas diferentes tienen estilos e improntas distintas. Eso es natural en cualquier orden de la vida. Pero también porque hay movimientos de péndulo en el electorado o en la arquitectura política del partido oficialista, en el juego de las fracciones.


OAB: Cada vez que hay un cambio de mando hay cambios significativos, de estilo y de contenidos, aunque el cambio se produzca dentro del mismo partido. A veces los cambios son más fuertes cuando son del mismo partido que cuando son de partidos diferentes. Al menos hubo mucho más continuidad entre Sanguinetti en su segunda presidencia en relación a Lacalle, que la que hubo entre Batlle Ibáñez y Sanguinetti.

Los cambios tienen que ver naturalmente con que personas diferentes tienen estilos e improntas distintas. Eso es natural en cualquier orden de la vida. Pero también porque hay movimientos de péndulo en el electorado o en la arquitectura política del partido oficialista, en el juego de las fracciones. Por ejemplo, el estilo de Sanguinetti y el de Batlle Ibáñez difieren notablemente, son personalidades completamente diferentes. Pero además uno y otro corresponden a corrientes programaticamente diferenciadas.

Lo mismo ocurre entre José Mujica y Tabaré Vázquez, que es el motivo de este análisis, que son diferencias muy notorias de estilo y diferencias importantes de cultura política y de valores

MC: ¿Por dónde empezamos? ¿Por las diferencias personales?

OAB: Bien. El estilo de Mujica es muy nítido, notorio y de impacto mundial, al menos de fuerte impacto en todas las Américas, en Europa Occidental y en algunos países del Norte de África. Un hombre de estilo informal. Que aunque se han emprolijado mucho desde que llegó a ministro de Ganadería y mucho más desde que se acercó a la Presidencia y desde que asumió la Presidencia y se deslizó por ella todos estos años. Informal en la vestimenta, informal en el modo de relacionarse con la gente, pero además de una concepción muy austera de vida. Ha construido el personaje de “el presidente más pobre del mundo”. Que vive en una chacra, con muebles desvencijados y de cada pueblo un paisano, con la perra Manuela usando el sillón principal. Es un extremo de todos los presidentes del Uruguay.

Tabaré Vázquez es el otro extremo. Un hombre que sale de un hogar muy humilde, que sube en la vida mucho, en el prestigio, en lo social, en lo profesional, en lo económico, a base inicial de estudio y trabajo, de mucho esfuerzo. Es el clásico hombre que se forja a sí mismo, un self made man. Y que al subir adopta las formas de los niveles a donde llega. Muy atildado, con impecable vestimenta de medida, peinado de coiffeur, modales impecables. Que elige para vivir una de esas viejas casona patricias del Prado, muy desvencijadas en el momento de su compra, que requirió de un gran trabajo de refacción, y además amoblada en su estilo muy clásico y refinado.

Lo interesante a observar es que el origen social tanto de Mujica como de Lucía Topolansky es mucho más elevado que el origen social de Tabaré Vázquez y de María Auxiliadora Delgado.

MC: ¿Y en el estilo de conducción?

OAB: En materia de conducción los estilos son completamente diferentes.

Tabaré Vázquez no es ninguna incógnita, porque ya exhibió su estilo al conducir la Intendencia de Montevideo entre 1989 y 1994 y ejercer la Presidencia de la República entre el 2005 y el 2010.

El estilo de Vázquez es un modelo clásico en materia de conducción. Ejerce el mando fuerte, casi autoritario, a distancia ¿Qué quiere decir esto? Que él elige a un conjunto de personas, lo más reducido que la arquitectura institucional le permite. En ese sentido una de sus grandes virtudes es la formidable capacidad de medir a la gente, de calibrar la capacidad, el estilo y la personalidad de cada uno. Muy rara vez se equivoca. Es un don o natural o adquirido a lo largo de su vida.

A cada uno le pide que exponga lo que va a hacer, le hace algunas correcciones y le da vía libre. Esa vía libre puede tener muy pequeñas interrupciones con pequeños señalamientos de correcciones. O pueden terminar en un cese abrupto y sin aviso previo.

Cuando en su gabinete, por ser áreas compartidas, hay discrepancias, deja que se discutan las diferencias y se agote la discusión, hasta que lauda sin apelación, arbitra, toma la decisión firme e inapelable.

Como se observa en la constitución del nuevo Consejo de Ministros, no consulta. Nombra por sí y ante sí, con absoluta independencia del peso de los votos, que no son otra cosa que el apoyo que cada corriente política tiene en la ciudadanía. Y en algunos temas fundamentales para él, como el tabaquismo o el aborto, impuso su posición personal aunque llegase al enfrentamiento -como hizo con el aborto- con todo su partido político.

Pero eso no quiere decir que sea predecible. Precisamente una de sus características destacadas es la permanente búsqueda de sorprender y, consecuentemente, de doblar sin poner el señalero.

MC: ¿Y el estilo de Mujica?

OAB: En esto último el estilo de Mujica tiene algo parecido. No porque su objetivo sea la búsqueda de la sorpresa, como Vázquez, sino por ese reflexionar en voz alta que ha sido caricaturizado en “como te digo una cosa, te digo la otra”. Mujica muchas veces en lugar de imponer la ideas y marcar el camino, como requiere buena parte de la sociedad a sus líderes, prefiere lanzar ideas para abrir un debate abierto.

En materia de toma de decisiones siguió más el camino clásico, el más tradicional, de repartir el poder en base al peso político de cada corriente. Y paralelo a ello el adjudicar a cada corriente el manejo específico de un área de gobierno.

Por otra parte, concentró mucho poder en la Presidencia de la República y allí otorgó ese poder a unos pocos. Los resultados de su conducción terminan siendo como el producto físico de fuerzas que caminan en sentido diferente, y el juego entre esa fuerzas determina el resultado.

Sin embargo, en forma silenciosa, de no imposición, logró avances muy importantes en una agenda liberal en lo ético-cultural, o agenda libertaria, o nueva agenda de derechos, como la despenalización del aborto, el matrimonio homosexual, la adopción de niños por parejas homosexuales, la igualdad de la pareja en el matrimonio, la fecundación asistida. En forma muy moderada, una de las fórmulas más conservadoras de los países que han avanzado en esta materia, hay una pequeña introducción de la ovodonación y de la gestación en vientre ajeno, aunque en estos dos casos de una manera que limita seriamente su desarrollo.

MC:¿Conclusiones?

OAB: Son de esperar cambios significativos, algunos de los cuales ya se están visualizando.

Uno de ellos, que analizamos aquí la semana pasada, es la disociación entre el presidente por un lado y la mayoría de la bancada oficialista por otro.

El segundo cambio significativo es que es un gobierno personal del presidente Vázquez con la presencia de algunas figuras fuera de su entorno o de sus apoyaturas, y de ellas uno solo realmente político o parlamentario.

El tercer cambio, previsible, es que él marca la política, sin consulta ni esperar aprobación del Frente Amplio.

Buena parte de esto está fundamentado en la convicción de que el presidente fue elegido por sí mismo, que la totalidad de los votos le pertenecen. También hay diferencias fuertes entre Mujica y Vázquez, que da para otro análisis, en cuanto a conceptos y objetivos.