28 Ago. 2015

La esencialidad, la amenaza que no surtió efecto y la situación presidencial

Oscar A. Bottinelli – diálogo con Fernando Vilar

Radiocero y Radio Monte Carlo

La lógica de la esencialidad lleva a que su no acatamiento lleva primero a muy fuertes sanciones y luego a la destitución lisa y llana de los desacatantes. Como dicen en campaña, no se saca un arma si no se tienen balas y si no se está dispuesto a disparar. Si se saca un arma, se dispara; si no se esta dispuesto a disparar, lisa y llanamente el arma sigue enfundada, no se saca ni se muestra. Amedrentar sirve cuando la consecuencia natural de la amenaza es el cumplimiento de la amenaza. Una amenaza que no se cumple es un gesto de debilidad, no de fortaleza. (...) En 2005 todo el Frente Amplio, menos el Nuevo Espacio, se sentaba en el gabinete. En 2015 Vázquez decidió formar un gabinete compuesto casi exclusivamente por su entorno y el astorismo, casi sin representación del mujiquismo. Actitud que repitió Daniel Martínez al instalarse como intendente de Montevideo. Además inicio su mandato con la pretensión de frenar y dar marcha atrás medidas emblemáticas del gobierno Mujica, como por ejemplo la marihuana. De entonces a hoy (…) el mujiquismo da señales de poco o nulo apoyo al presidente. El presidente ha dado varias señales de debilidad, de marcha atrás, desde la marihuana hasta las pautas salariales. Hay una debilidad presidencial que aparece como un tema de primer orden. Estratégicamente la deblidad presidencial aparece como el tema más importante a resolver por parte del gobierno y del oficialismo.


OAB: El decreto sobre esencialidad en la enseñanza puede analizarse desde diversos ángulos. Uno es el jurídico, es decir, el grado de legalidad o no legalidad de dicha medida. Otro es el ideológico, donde no hay un solo punto de vista sobre si está bien o está mal que se enfrente huelgas y sindicatos con medidas con algunas características autoritarias o de autoridad fuerte. Y un tercer ángulo, que va a ser el objeto de este análisis, es en el juego de poder: el decreto de esencialidad como acto de fuerza del gobierno y qué implica esto.

Un decreto de esencialidad es la penúltima medida en dureza. La última son las medidas prontas de seguridad. Los estudiosos de los juegos de poder coinciden en que una medida de autoridad fuerte se toma luego de minuciosos análisis sobre qué reacciones puede provocar, qué nivel de acatamiento puede tener, qué respaldos puede haber en el sistema político, en los sistemas de poder en general y en la sociedad en su conjunto. Pero además requiere tener bien claro qué decisiones se toman ante el no acatamiento a esa medida fuerte y, en particular, tener muy claro hasta dónde se está dispuesto a llegar.

La lógica de la esencialidad lleva a que su no acatamiento lleva primero a muy fuertes sanciones y luego a la destitución lisa y llana de los desacatantes. Como dicen en campaña, no se saca un arma si no se tienen balas y si no se está dispuesto a disparar. Si se saca un arma, se dispara; si no se esta dispuesto a disparar, lisa y llanamente el arma sigue enfundada, no se saca ni se muestra. Amedrentar sirve cuando la consecuencia natural de la amenaza es el cumplimiento de la amenaza. Una amenaza que no se cumple es un gesto de debilidad, no de fortaleza.

FV: ¿Y te parece que todo esto se tuvo en cuenta?

OAB: Todo indica que no. En primer lugar, el presidente quedó en absoluta minoría en el oficialismo, inclusive con señales de disgusto en algún referente del astorismo. Cuenta a lo sumo con el apoyo posible de 13 de los 50 diputados del Frente Amplio, como mucho con el apoyo de 15 de esos 50. Y en la cámara alta cuenta con el apoyo de 5 senadores de 16. En total, entre 18 y 20 parlamentarios de un total de 66. No llega a la tercera parte de la bancada oficialista el apoyo que puede obtener el presidente. Es un primer dato. O no evaluó la situación o se consideró con un nivel de fuerza de tal magnitud como para superar todos los obstáculos, fuerza que por ahora no ha demostrado.

Lo curioso es que toma esta medida cuando enfrenta a un sindicalismo que está en un momento de gran debilidad, particularmente a partir del procesamiento por complicidad en torturas del vicepresidente del PIT-CNT. Eso le daba una gran ventaja inicial, pero lo hace de tal forma que esa ventaja se le diluye. Máxime cuando no se evaluó un hecho: las dirigencias sindicales en la educación han sido desbordadas por las asambleas.

Además, el propio gobierno ofrece negociar con un quid pro quo: ustedes deponen las medidas de paro y nosotros levantamos la esencialidad. Esa propuesta es por sí sola una señal de extrema debilidad. No se saca el arma para decir, si tú estás dispuesto a negociar, yo guardo el arma. Y si no negocio ¿vas a disparar, acaso? Perdió toda la fuerza que puede haber en una amenaza.

Repito. Se puede estar de acuerdo con la legalidad o se puede estar de acuerdo con la ilegalidad de la esencialidad. Se puede estar de acuerdo con medidas fuertes o se puede estar en contra. Pero siempre hay que actuar con lógica. Si se va por el camino de la fuerza, se aplica la fuerza hasta las últimas consecuencias. Y si no, se va por otro camino. En materia de manejo del poder, es así de sencillo. Y esto es válido para un gobierno de derecha y de izquierda, y también de centro; para un gobierno extremista y para uno moderado.

FV: La esencialidad no fue acatada ...

OAB: Exacto. Entonces viene lo segundo. No aparece un plan y una decisión frente al desacato. Ya fue una contradicción decretar la esencialidad y ofrecer negociar su eliminación. Pero no aparecen medidas contundentes. Una vez que se aplica la esencialidad, su no acatamiento implica de inmediato la aplicación de sanciones y acto seguido las destituciones. Si no se esta dispuesto a a hacer eso, si no se quiere hacer eso, si se posterga eso, entonces lo que corresponde es no desenfundar el arma: no haber decretado la esencialidad y haber buscado otro camino.

Da la sensación que el gobierno confundió gritar fuerte con exhibir fuerza. Por ahora gritó fuerte y exhibió debilidad. A veces es mayor señal de fuerza hablar en tono bajo, despacito, sin gritos, pero en que se trasluzca que se puede ir hasta donde tenga que ir.

FV: ¿Y qué otras señales se pueden extraer a estas horas?

OAB: Es contundente el rechazo del MPP, del Espacio 609; también la falta de apoyo del socialismo de Montevideo y del sector denominado “removedor” del socialismo. Y uno diría en términos más genéricos la falta de apoyo de todo lo que rodea a Mujica. Y acá hay que refrescar cuáles fueron algunos vientos que ayudaron a esta tempestad. Vázquez asumió el gobierno como si su poder, el Frente Amplio, la izquierda en general y la sociedad fuesen las mismas que en 2005.

Y no son las mismas. Vázquez en 2005 era el líder de todo el Frente Amplio; por debajo suyo, en un segundo plano, los poderosos líderes y referentes sectoriales: Mujica, Astori, Gargano, Arana, en pie de igualdad entre sí; pero además Rossi, Nin Novoa y Lescano eran los líderes de la Alianza Progresista y Marina Arismendi la número uno del Partido Comunista. Todos ellos estaban en el gabinete. Hoy estos últimos cuatro -Rossi, Nin Novoa, Lescano, Arismendi- son figuras del entorno personal de Vázquez, no encabezan sectores políticos. Y además Vázquez había recibido un cheque en blanco para gobernar, para nombrar y destituir desde ministros a directores de lo que fuere, y el compromiso de votar las leyes que él dijese que había que votar. Ese cheque en blanco no existe en 2015. Existía el sentimiento de cuidar al primer gobierno de izquierda pura en el Uruguay, el temor a fracasar. Hoy el sentimiento es a la inversa: en el Frente Amplio se cree que están en el gobierno para mucho tiempo por delante.

En 2005 todo el Frente Amplio, menos el Nuevo Espacio, se sentaba en el gabinete. En 2015 Vázquez decidió formar un gabinete compuesto casi exclusivamente por su entorno y el astorismo, casi sin representación del mujiquismo. Actitud que repitió Daniel Martínez al instalarse como intendente de Montevideo. Además inicio su mandato con la pretensión de frenar y dar marcha atrás medidas emblemáticas del gobierno Mujica, como por ejemplo la marihuana.

De entonces a hoy los vientos empezaron a soplar cada vez más fuerte, el mujiquismo da señales de poco o nulo apoyo al presidente. El presidente ha dado varias señales de debilidad, de marcha atrás, desde la marihuana hasta las pautas salariales.

Para colmo, el Frente Amplio está descabezado, producto del empuje del mujiquismo que presionó la renuncia de Mónica Xavier a la presidencia del Frente Amplio. Hoy ese Frente Amplio institucionalmente carece de voz y carece de comando.

Así están las cosas. Hay que ver qué depara el futuro. Lo cierto es que hay una debilidad presidencial que aparece como un tema de primer orden. Estrategicamente la debilidad presidencial aparece como el tema más importante a resolver por parte del gobierno y del oficialismo.