18 Set. 2015

La comarca, el vecindario y el mundo. Un nuevo libro de Oscar Bottinelli con prólogo de Julio Ma. Sanguinetti

Oscar A. Bottinelli – diálogo con Fernando Vilar

Radiocero y Radio Monte Carlo

El lunes se presentó un nuevo libro de Bottinelli titulado “La comarca, el vecindario y el mundo”, que recoge “Dos décadas de análisis político”. Es una recopilación de artículos publicados entre 1994 y 2015, que cuenta con un prólogo del ex presidente de la República Dr. Julio Ma. Sanguinetti, que ocupara la primera magistratura de 1985 a 1990 y nuevamente de 1995 a 2000.


FV: Hoy en forma distinta y con una novedad: el lunes se presentó un nuevo libro de Bottinelli titulado “La comarca, el vecindario y el mundo”, que recoge “Dos décadas de análisis político”.

Es una recopilación de artículos publicados entre 1994 y 2015, que cuenta con un prólogo del ex presidente de la República Dr. Julio Ma. Sanguinetti, que ocupara la primera magistratura de 1985 a 1990 y nuevamente de 1995 a 2000.

La presentación del libro se hizo en el Palacio Santos, sede del Ministerio de Relaciones Exteriores, por convocatoria del propio ministro Rodolfo Nin Novoa y presentado también por el autor del prólogo, el ex presidente Sanguinetti. Al acto asistió el Cuerpo Diplomático acreditado en el país, autoridades nacionales e invitados especiales.

Tenemos recordar que en febrero se presentó una primera recopilación de artículos de Bottinelli, de estas mismas dos décadas, titulado “Los juegos de poder”. Ese primer libro estuvo dedicado a un conjunto de temas de debate sustancial en la sociedad y a algunos elementos centrales de los gobiernos en dicho tiempo. Ese primer libro contó con prólogo del entonces presidente de la República José Mujica.

Este nuevo libro, ““La comarca, el vecindario y el mundo”, ya se encuentra en todas las librerías del país ¿Oscar?

OAB: Bueno, me resulta cómodo o conveniente para ser prolijo, leer parte de la introducción del libro, porque creo que define bien el tema. Dice así:

“Uruguay es una comarca pequeña y lejana, rodeada casi totalmente por dos grandes colosos y con una reducida ventana que mira al Polo Sur a través de la inmensidad del Atlántico Austral. Para la gente de una comarca de estas características no hay forma de vivir en ella sin atisbar al vecindario y al mundo, saber qué hacer con los vecinos y los extraños y tener alguna idea de lo que uno mismo hace por qué y para qué lo hace. Dicho en términos más conceptuosos, se trata que para la sociedad uruguaya su vida interior es inseparable de su inserción internacional”.

Así termina el primer párrafo. Y ahí planteamos entonces un primer tema. Un país de 3 millones de habitantes en un planeta de más de 6 mil millones es muy pequeño, somos menos de la mitad del 1%. Recordemos que en cualquier estadística menos del 1% se descarta como algo impreciso. Se dice, bueno, más o menos 1 %, algo así. Y resulta que somos menos de la mitad de ese 1%. Pero no solo somos pocos, sino que estamos muy lejos del centro del mundo, de por donde se toman las grandes decisiones. Estamos en un barrio periférico y, como decía Jaime Roos, lejos de cualquier avenida.

Entonces, la relación con los dos poderosos vecinos, con el resto de la región y del hemisferio, con Europa, de donde venimos 9 de cada 10 uruguayos, y la relación con el resto del mundo más poblado y emergente, todo ello es vital para el Uruguay como país, para su sociedad y para todos los habitantes. Este es un primer tema.

FV: Tú en el libro planteas otro tema, de cómo debe abordarse la política exterior.

OAB: Sí, en esa introducción agregamos: “En todos los lugares del planeta, y en todos los tiempos a partir de los albores del siglo XVII, los gobernantes, las elites y más tarde los pueblos se han debatido entre caminar a través de sus valores, creencias e ideologías o hacerlo -como pregonó y practicó Armand Jean du Plessis, Cardenal de Richelieu- en la búsqueda del interés nacional, la cruda raison d'Etat. Esa dicotomía aparece en la política uruguaya, en los sucesivos gobiernos. Y a la corta o a la larga, el crudo juego del poder de los otros derriba las más febriles ilusiones sobre comunidad de valores como ejes de las relaciones internacionales”. Y agregamos: “En ese complicado ajedrez que se juega en el mundo, se trata de no perder de vista que nunca es ajeno a los resultados, la claridad estratégica, la virtuosidad táctica y la concepción de la diplomacia”.

Es decir, hay siempre una discusión entre quienes defienden una política de búsqueda de alineamiento con los que piensan de la misma manera, y quienes propician una política de defensa cruda de los intereses del país, aliándose con quien sea, sin importarle ni el color, ni los gustos, ni los méritos. Siempre es más romántica la defensa de la comunidad de ideales y valores. El problema que nunca eso asegura que los que piensan igual que uno estén dispuestos a ceder a Uruguay lo que Uruguay necesita o a Uruguay le conviene. Por eso decimos que a la corta a la larga, ese juego de poder frío, crudo, tira abajo el romanticismo y lleva a perfilar la política internacional en base al más crudo realismo, a la más dura defensa del interés nacional, aunque haya que aliarse con todos los diablos contra todos los dioses.

FV: Señalabas además la postura de tus análisis. Algo que ya hiciste en el anterior libro “Los juegos de poder”, el presentado en febrero.

OAB: Si, nosotros catalogamos los análisis como “mezcla de investigación académica y extensión universitaria”, es decir, investigación y divulgación, y los basamos “en la postura de que el investigador científico no se involucra con el objeto de estudio”, buscar objetivar, salir de escena y mirar los acontecimientos sin jugar el partido”. La advertencia que hacemos ahora, es que a diferencia de la política interior, donde la objetivación es más fácil, en la política internacional, en la política exterior, uno paga el precio de pertenecer a esta comarca pequeña y lejana”, y ello necesariamente condiciona la visión del mundo. No miramos el mundo desde el centro de Europa, ni de países inmensos como Brasil, China, India, Estados Unidos o Rusia, miramos el mundo desde nuestra pequeñez y lejanía.

FV: ¿Algo más?

OAB:Dos cosas. Una, el contenido del libro, enfoca primero a la comarca en y hacia el mundo, sus dos grandes vecinos (a los que llamamos “el vecino de enfrente” y “el vecino que fue imperio”), el vecindario chico, es decir, Sudamérica, el vecindario grande, es decir el hemisferio occidental, las dos grandes ramas de la familia uruguaya, España e Italia, para luego mirar el mundo tal cual es, más allá de que guste o disguste cómo es. Y así tomamos algunos temas clave como el terrorismo, las guerras, la autodeterminación de los pueblos, la integridad territorial, la no intervención.

La segunda acotación, válida para el anterior libro, es que los artículos se publican tal cual fueron escritos en su momento, con algunas correcciones de redacción. Con el paso de los tiempos, muchos conceptos y hasta frases enteras se repiten. Alguna que otra vez, los conceptos o apreciaciones se contradicen. Todos los análisis reflejan sin maquillaje alguno la visión y los impactos del momento en que fueron escritos. Difieren por tanto de cualquier crónica que se escribiese hoy, ya que ella reflejaría la visión actual de acontecimientos pasados y no la visión contemporánea a esos acontecimientos. Quizás hoy uno escribiría algunos temas con enfoques diferentes, quizás sobre otros escribiría exactamente lo mismo. Uno siempre tiene la esperanza de que el libro tenga la frescura de poder leerse cada cosa como se la vio, se la sintió y se la escribió en cada momento.