13 Dic. 2015

Hacia los 100 años de Liber Seregni

Oscar A. Bottinelli

El Observador

Uno de sus dos grandes legados lo constituye la existencia misma del Frente Amplio. El otro gran legado fue el “discurso del balcón” […] apenas salido de la Cárcel Central tras 10 años de prisión. Allí expresa un concepto que guió todos sus pasos futuros, que todos aplaudieron y muchos no entendieron, al punto de sorprenderse cuando da los pasos siguientes en consonancia con esas palabras: “fuimos, somos y seremos una fuerza constructora, obreros de la construcción de la Patria del futuro que queremos […] ni una palabra negativa, ni una consigna negativa […] tenemos que bregar para alcanzar la pacificación de los espíritus, la pacificación nacional”..


El 13 de diciembre de 1916 nació Liber Seregni. Y desde hoy hasta el día de su centésimo cumpleaños, con el auspicio de una comisión de 100 personalidades nacionales e internacionales de diferente pelo y color, comienza un año dedicado a su persona y su trayectoria, “el año de Seregni”. Con ese motivo, se inicia aquí la publicación de una serie dedicada a su trayectoria política, así como dentro de poco más de dos años cabrá hacer otro tanto respecto a Wilson Ferreira Aldunate.

Corresponde formular algunos avisos a los navegantes. Primer aviso: este autor adhiere a la concepción epistemológica de que el investigador no se involucra con el objeto de estudio y por tanto debe estudiar y formular sus conclusiones con la mayor distancia posible de ese objeto de estudio. Segundo aviso, en sentido opuesto: quien escribe fue secretario político del General Liber Seregni desde 1971 hasta fines de julio de 1987, portavoz suyo en los tiempos de cárcel y proscripción, y antes -segundo semestre de 1970- colaboró con él en las etapas de construcción del Frente Amplio; por tanto vivió junto a él y desde adentro los acontecimientos de esos tres lustros largos. Ello mismo hace que la serie pretenda contener análisis, testimonios propios y relatos. El gran desafío es combinar las advertencias para tratar de impedir que la segunda advertencia -ese largo periodo junto al personaje- contamine la investigación, afecte o sesgue el análisis. Si se logra o no ese desafío, se verá. Lo que se puede prometer es que no se será condescendiente ni apologético y se buscará la comprensión plena de lo actuado por quienes en su momento pensaron de manera diferente y opuesta a Seregni.

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Algunas pinceladas iniciales sobre el personaje como actor político. La mayor fortaleza de Liber Seregni fue su visión estratégica y su capacidad de conducción estratégica1. Y su mayor debilidad fue la conducción táctica.

Tres son sus mayores logros. Uno, el haber incidido decisivamente en una transición de la dictadura a la democracia en los tiempos y en las formas más rápidos y menos dolorosos, hecho con sacrificio propio y sin mezquindades, sin perderse en las trampas de la táctica; y todo ello con un indudable ejercicio de liderazgo, en que debió convencer a una dirigencia y una base frenteamplistas inicialmente refractarias a toda negociación. El otro gran logro -su gran obsesión- haber hecho sobrevivir al Frente Amplio contra todos los embates internos y externos, amenazado desde adentro por múltiples vías casi sin interrupción desde fines de 1973 hasta su llegada al gobierno. Piénsese que el Frente Amplio recién se consolida como tal en noviembre de 2005, a punto de cumplir 35 años de vida y dieciséis meses después de la muerte de Seregni. Y un tercer gran logro, difícil de entender hoy cuando el Frente Amplio es el gobierno y es medio país, haberlo insertado dentro del sistema político.

Su mayor problema como líder lo fue la permanente incompatibilidad entre su papel de conductor y su papel de elaborador de síntesis entre corrientes diversas, en que uno y otro rol se saboteaban mutuamente. Y un problema no menor fue la conservación de su liderazgo, que sobrevivió al desafío de Hugo Batalla y a la mayor escisión del Frente Amplio en 1989, pero no sobrevivió a la implosión del viejo Partido Comunista, el desafío de Tabaré Vázquez y el cambio de apoyatura de los socialistas.

Su mayor fracaso lo constituyó el no haber logrado la “Concertación” en el sentido estratégico que él le dio. Funcionó una concertación como unión de fuerzas políticas y sociales para enfrentar a las fuerzas armadas en el tramo final de la dictadura, pero no tuvo vida como modelo estratégico de país al estilo del pacto sueco de 1937 entre la socialdemocracia, la burguesía y los sindicatos, que supuso el basamento del modelo de desarrollo del país nórdico por más de medio siglo. Ya fuera de la vida política, intentó continuar ese esfuerzo desde el Centro de Estudios Estratégicos 1815.

Su mayor dolor lo recibió de su Frente Amplio, cuando al cumplir los 30 años de vida, el 5 de febrero de 2001, le niega el derecho a estar en el estrado del Velódromo Municipal y con ello oculta su papel histórico. Es en los meses previos a su muerte que Seregni se reencuentra con el Frente Amplio y el Frente Amplio se reencuentra con Seregni, cuando va al Congreso de 2003 a dar su apoyo a la fórmula Vázquez-Nin Novoa. Sin embargo, pasada mucha agua bajo los puentes, en la noche de la última victoria frenteamplista, el 26 de octubre del año pasado, resuena un atronador silencio en torno a su nombre.

Su mayor sabiduría y su mayor valentía existencial la exhibió al cumplir los 87 años, cuando consciente que se avecinaba un deterioro físico terminal, resuelve retirarse de la vida pública y refugiarse en la intimidad. Tiene la satisfacción de irse de la vida homenajeado por el país todo, por tirios y por troyanos.

Uno de sus dos grandes legados lo constituye la existencia misma del Frente Amplio. El otro gran legado fue el “discurso del balcón”, el del 19 de marzo de 1984 en la terraza de su apartamento de Bulevar Artigas y Bulevar España, apenas salido de la Cárcel Central tras 10 años de prisión. Allí expresa un concepto que guió todos sus pasos futuros, que todos aplaudieron y muchos no entendieron, al punto de sorprenderse cuando da los pasos siguientes en consonancia con esas palabras: “fuimos, somos y seremos una fuerza constructora, obreros de la construcción de la Patria del futuro que queremos […] ni una palabra negativa, ni una consigna negativa […] tenemos que bregar para alcanzar la pacificación de los espíritus, la pacificación nacional”..


1 Esta segunda parte del artículo es una reformulación del artículo publicado en la edición especial de El Observador del 1° de agosto de 2015, bajo el título Seregni: el estratega cultor del FA. Ver también en el libro “Los juegos de poder”, del autor: El adiós al General, La antidemagogia de Seregni y Seregni: el detalle significativo; El Observador agosto 1° de 2004, marzo 23 de 2008 y diciembre 7 de 2014 en Factum Digital,