27 May. 2016

Los impactos políticos del ajuste tributario anunciado

Oscar A. Bottinelli – Diálogo con Fernando Vilar

Radiocero y Radio Monte Carlo

Lo que se observa es … un manejo poco cuidadoso del gobierno para mitigar el impacto en la opinión pública que producen los anuncios […] que hay un fuerte enojo de muchos sectores […] que más allá que el impacto sea visto como mayor o menor, no hay duda que es mucho … mayor la caída de salario real que produce la alta inflación […] que no es previsible que esto en sí mismo afecte la imagen del gobierno en el largo plazo pero que sí genera desgaste.


OAB: El lunes pasado se produjo el anuncio de un ajuste tributario. Como es obvio, este es un análisis político y no un análisis ni económico, ni financiero, ni tributario. Por lo tanto, de lo que vamos a hablar es sobre los impactos políticos que este ajuste tributario provoca.

La discusión ha girado sobre cuatro ejes: uno, sobre si el Frente Amplio con esto incumple o no sus promesas de la campaña electoral; dos, si el gobierno se vio sorprendido con la caída de la recaudación y con el nivel de caída del crecimiento; tres, si esto es un ajuste fiscal o no; y cuatro, si el impacto es moderado o importante.

FV: Comencemos por el tema de la campaña electoral

OAB: Bueno. En campaña electoral el Frente Amplio dijo que no se iban a modificar los impuestos. Eso fue interpretado por la gente, y sobre eso hay estudios, en cuanto a que no iba a haber ni nuevos impuestos ni aumento de impuestos. Pero además el propio candidato presidencial Tabaré Vázquez fue enfático en que no se iban a crear nuevos impuestos ni se iban a aumentar los impuestos existentes, e inclusive que algunos iban a bajar. El ministro Astori y otras figuras del gobierno prefirieron ahora ir a un refinamiento técnico y decir que lo prometido era que no se iban a crear nuevos impuestos, pero que no se había prometido nada más que eso.

El gobierno eligió un camino que aparece débil por dos razones: Primero, porque la gente entiende el mensaje en lenguaje común y no en lenguaje de técnicos tributaristas, y al recibir esa explicación técnica, lo siente como una falta de respeto. Eso se ha notado en estos días en muchos sectores. Lo segundo es que el propio presidente dijo que no se iban a modificar los impuestos, con lo que aparece una contradicción entre el ministro y otros voceros del gobierno de un lado, y del otro el propio presidente.

Para decirlo con mucha claridad, nadie esperaba que con el cambio de gobierno se aumentaran los impuestos.

FV: Dijiste que otro ojo de debate es la sorpresa del gobierno por la situación económica.

OAB: Efectivamente, el gobierno o el equipo económico dan la señal que de repente aparece un golpe imprevisto a la economía, algo así como un tornado no imaginado. Parece cierto que el gobierno no previó el golpe económico que se vino, dado que el Presupuesto se hizo en base a la previsión de un crecimiento económico mucho mayor al ocurrido. El crecimiento fue del 0,9% y el equipo económico sostuvo que iba a estar muy por encima del 2%. En eso estuvo en contradicho con todos los consultores económicos.

Seguramente el gobierno y el equipo económico tenían una visión optimista, y al comprobarse que la realidad fue más dura, se sorprendió.

Ahora conviene unir las dos cosas, la necesidad de aumentar impuestos y la sorpresa por la situación económica. Cuando ocurre algo así, un gobierno puede reaccionar de dos maneras. Una manera es como reaccionó el gobierno uruguayo: negar que sea necesario un apriete del cinturón, discutir los conceptos técnicos de lo que se dijo, hablar de un moderado aumento de impuestos, negar que sea un ajuste fiscal. La otra forma de reaccionar es la que más usan los gobernantes, y que más se ha visto en Europa en los más de cinco años que lleva la crisis. La reacción de un gobernante de derecha como Mariano Rajoy en España y la reacción de un gobernante de centro izquierda como Matteo Renzi en Italia, la reacción de uno de derecha y de otro que mira hacia la izquierda, fue la misma: no minimizar los problemas, quizás hasta alarmar más de la cuenta, proclamar la necesidad de un apriete del cinturón, de hacer sacrificios y anunciar que con esos sacrificios se va a salir de las dificultades. Ambos gobiernos han sido golpeados, pero ambos gobernantes conservan sus fortalezas.

No se puede saber cómo hubiera reaccionado la gente en Uruguay ante este último camino, pero era plantear francamente las dificultades y apostar a que a la larga resultase más exitoso que el camino emprendido.

En la misma línea surge el discutir si es o no un ajuste fiscal, porque se dice que ajuste fiscal es una palabra negativa y se dice que estos impuestos son positivos. Ello ratifica esa línea de discutir sobre palabras y manejarse en un universo diferente al de un conjunto significativo de sectores sociales, en donde se ubican los trabajadores de ingresos medios y altos, y las clases medias independientes.

Consecuentemente, se observa que quedó averiado este reposicionamiento político que logró Vázquez en el último mes, cuando logró los los acuerdos multipartidarios en seguridad pública. Lo que se esperaba como un cambio de flecha del gobierno, de terminar la caída en la popularidad y empezar una recuperación sostenida, ese cambio puede quedar interrumpido.

FV: Quedó el último ángulo del análisis: si el impacto es moderado o importante.

OAB: Bueno, hoy hay un impacto psicológico negativo para el gobierno. De eso no hay duda.

Ahora bien, la franja más importante es la de quienes tienen salarios netos entre algo más de 33 mil pesos y un poquito más de 50 mil. Por salarios netos me refiero a salario nominal menos las cargas sociales, es decir, menos montepío, FONASA e INEFOP. La combinación de aumento de la tasa del IRPF y del topeo a las deducciones por hijo, trae como consecuencia que el aumento del IRPF sea mayor para las personas con hijos a cargo que para las personas sin hijos a cargo. Este es un primer impacto sorprendente. Tan sorprendente que como los cálculos nos daban eso, creíamos que hacíamos mal las cuentas. Y tuvimos que consultar a expertos tributaros para entender que no era un error nuestro al hacer las cuentas, era así nomas.

Bueno, lo que se va a pagar de más, para esa franja de entre 33 mil y 50 mil pesos netos, es entre unos $ 500 y unos $ 1000 para las personas sin hijos a cargo. Y va a ser de entre $ 1400 y $ 1900 para las personas con hijos a cargo.

Para las personas sin hijos a cargo el aumento no es tan significativo si se tiene en cuenta que va a ocurrir en el mismo momento en que reciben aumento de sueldo, es decir, con el sueldo de enero del año que viene. Quizás el notar que lo que se pierde no es tanto, mitigue un poco el enojo que hay hoy. Ahora, cuidado con el enojo del que tenga hijos a cargo y note que su compañero sin hijos a cargo tiene menor aumento del IRPF.

Más aún, para todos, lo que se pierde de salario real por la inflación es mucho mayor que la pérdida por el aumento del IRPF. Es decir, el ajuste tributario es de menor impacto que la inflación, por lo que parece que el mayor problema es la inflación.

Claro que desde el punto de vista del impacto en el humor de la gente, a la inflación se le suma el quite por aumento de impuestos. Y esto podría reforzar el mal humor. Hay que esperar un poco para hacer un juicio definitivo

Lo otro es la duda si la gente realmente notará o no notará una ventaja en la reducción de dos puntos de IVA por el pago con tarjetas de débito, de crédito, débitos bancarios u otras transferencias bancarias. Hay que esperar para ver si eso ayuda en algo a mejorar el humor de la gente. Se ha visto que jerarcas del equipo económico apuestan mucho a que la gente celebre esa baja del IVA en sus compras, esa baja de dos puntos del IVA en las compras con tarjetas o instrumentos bancarios. Y que vea como más importante la rebaja de esos dos puntos del IVA que el aumento del IRPF.

FV: ¿Conclusiones?

OAB: Lo que se observa es:

Primero, un manejo poco cuidadoso del gobierno para mitigar el impacto en la opinión pública que producen los anuncios. Fueron hechos de manera poco estudiada.

Segundo, que hay un fuerte enojo de muchos sectores, que no son los de ingresos más altos.

Tercero, que hay que ver si se se aumenta o no el IRPF a esa franja de 33 mil a 50 mil pesos, dada la alta resistencia que genera en el Frente Amplio. Y si se elimina el aumento en esa franja, puede cambiar mucho el humor generalizado de la opinión pública.

Cuarto, que más allá que el impacto sea visto como mayor o menor, no hay duda que la inflación es mucho más grave para la economía de los hogares que el aumento del IRPF, que es mayor la caída de salario real que produce la alta inflación.

Quinto, que no es previsible que esto en sí mismo afecte la imagen del gobierno en el largo plazo, ni para mal ni para bien, pero que sí genera desgaste. Y desgaste tras desgaste se puede ir camino a un gran desgaste.