26 Ago. 2016

La discusión de ideas y valores en esta era posmoderna

Oscar A. Bottinelli – Diálogo con Fernando Vilar

Radiocero y Radio Monte Carlo

Hay un debe especial en el debate político uruguayo, que es el debate o la discusión sobre ideas, valores, ideologías […] se pueden observar grandes (pero) cuando se analiza lo que dice el uno y el otro, se ve que la discusión esencialmente se centra en medidas concretas de gobierno y en resultados de medidas de gobierno […] el mundo comienza a volver a las grandes discusión ideológicas, de ideas de valores, que se amortiguaron al despuntar de los años noventa.


OAB: Hay un debe especial en el debate político uruguayo, que es el debate o la discusión sobre ideas, valores, ideologías. La mayor parte del siglo XX la discusión política uruguaya estuvo signada por los grandes debates de ideas y de valores, muchas veces con gran virulencia. Quizás la contracara fue la disminución u opacamiento de debates sobre políticas concretas.

Lo que puede generar confusión sobre este planteo es que se pueden observar grandes debates, ardorosos debates, inclusive llegándose al borde de la falta de respeto personal. Y eso puede hacer creer que hay debates de fondo. Sin embargo, cuando se analiza lo que dice el uno y el otro, se ve que la discusión esencialmente se centra en medidas concretas de gobierno y en resultados de medidas de gobierno. No hay un gran debate de fondo, sobre ideas diferentes.

Es importante señalar que éste no es una situación especial de Uruguay, sino un elemento dominante en las democracias de partido existentes en el mundo. Es un problema mundial

FV: ¿Y hay diferencias de fondo? ¿Nunca aparecen?

OAB: Diferencias de fondo las hay. Uno diría que dónde más han aparecido es al interior del oficialismo, y un par de áreas en que esas diferencias han aparecido son en materia de educación y en materia de impuestos.

Pero han surgido al revés ¿Qué se quiere decir con esto? Que en lugar de aparecer mediante el claro planteo de ideas diferentes, aparecen como diferencias en medidas concretas. Un caso típico es el de los aportes estatales a la educación privada, especialmente a los aportes que el Estado realiza al deducir de impuestos a los que hacen donaciones a las instituciones educativas privadas. Lo lógico es que la discusión empiece por este planteo: ¿los recursos del Estado deben dirigirse unicamente a la educación pública o deben ir también a la educación privada? ¿La educación privada debe sostenerse por sí misma o debe tener apoyo del Estado? Esta es sin duda una discusión de fondo, que hace al papel del Estado, al papel de lo público y a papel de lo privado.

Sobre esto hicimos un análisis aquí hace dos semanas, el 12 de agosto, bajo el título “Las diferencias de fondo que aparecen con la educación o con los impuestos”.

Esa discusión, como la de los impuestos, no es solamente una discusión sobre si hay dinero o no hay dinero para apoyar a esta o esta otra institución. No es una discusión sobre medidas concretas, es una discusión ideológica.

Lo mismo pasa con las modificaciones impositivas, en que al interior del Frente Amplio hay una discusión de fondo sobre qué clases sociales apoyar y cuáles clases sociales deben contribuir más.

FV: ¿Hay otras?

OAB: Sin duda. De distinta manera ha reaparecido una muy vieja discusión uruguaya sobre el concepto de laicidad del Estado o de qué quiere decir laicidad. Apareció con la apertura de la Capilla del Hospital Militar, con la creación del cargo de una especie de Capellán de las Fuerzas Armadas cuyo título oficial es Coordinador General de Servicios Religiosos, con la participación de dos de los tres comandantes y medio centenar de oficiales uniformadosen una misa en homenaje al bicentenario del Ejército, con la propuesta de erigir un monumento a la Virgen en el Puerto del Buceo, con la visita del Obispo de Canelones a instituciones educativas públicas del departamento. Incluso con la designación de un activo militante de la Iglesia Bautista como presidente de la Cámara de Representantes.

Pero lo curioso es que los sectores frenteamplistas más duros en la defensa del concepto clásico uruguayo de laicidad, hicieron vibrantes alegatos cuando el real o presunto violador de la laicidad era de un partido tradicional. Y a la inversa desde filas coloradas se cuestionó duramente la real o presunta violación de la laicidad cuando la responsabilidad cae en el gobierno nacional o en el gobierno departamental de Montevideo.

Sin embargo, el debate todavía no ha adquirido la calidad de un debate general sobre e concepto de laicidad en el Estado uruguayo. Aunque si se compara con los debates sobre educación o impuestos, es quizás el tema en que el debate ha estado más cerca de un verdadero debate ideológico.

FV: ¿Y en alguna otra área?

OAB: Bueno, ahora comienza a aparecer con más claridad una discusión ideológica sobre la política económica. Y aparece esencialmente como una discusión al interior del oficialismo y no en una discusión en que participe activamente la oposición.

Repito, la oposición participa muy activamente en discutir los efectos de la política económica, las medidas económicas que adopta el gobierno o los planes económicos, pero no discute la ideología de la política económica del gobierno, llevada adelante practicamente por el mismo equipo económico desde hace más de once años.

La discusión ideológica sobre economía se da al interior de la izquierda esencialmente a través de medios de comunicación y de referentes académicos, y no tanto, o con tanta fuerza, en el plano esencialmente político. Aclaro, la discusión ideológica. Sí hay una fuerte discusión generalizada sobre medidas de gobierno, que tienen un trasfondo ideológico.

La discusión en Uruguay se potencia o se fundamenta a partir del surgimiento de una gran discusión ideológica en el mundo, particularmente en Occidente a partir de la gran crisis europea y de la salida de Gran Bretaña de la Unión Europea, el llamado Brexit.

Referentes mundiales como los premios Nobel de Economía Joseph Stiglitz y Paul Krugman han planteado con mucha fuerza el cuestionamiento a las políticas de ajuste económicos que aplica la Unión Europea, a impulso de Alemania.

Posturas similares a las de Stiglitz y Krugman han sido planteadas en Uruguay por economistas de izquierda. En las últimas semanas se han conocido trabajos, análisis y entrevistas a José Manuel Quijano, y a la Red de Economistas de Izquierda, cuyo principal referente es Antonio Elías. Tanto Quijano como Elías y los miembros de la Red de Economistas de Izquierda, tienden a coincidir en una crítica de fondo, ideológica, a la política económica seguida por los tres gobiernos del Frente Amplio. Es decir, no es una crítica a medidas concretas, sino a la concepción valorativa, a la concepción ideológica de esa política, que ha sido instrumentada con diferentes matices en estos once años por Danilo Astori, Álvaro García, Fernando Lorenzo y Mario Bergara.

Es necesario aclarar que tampoco es una discusión de tipo personal. No hablan de los referentes de esta política, sino de los conceptos de esta política.

FV: ¿Conclusiones?

OAB: Que el mundo comienza a volver a las grandes discusiones ideológicas, de ideas de valores, que se amortiguaron al despuntar de los años noventa. Y que en Uruguay en particular parece que la discusión sobre medidas concretas se va a solapar con discusiones de fondo. En principio al interior de la izquierda, pero es muy difícil que luego el resto del arco político quede fuera de esta discusión, o de esta forma de enfocar los debates políticos de fondo.