29 May. 2018

Venezuela: denuncias y efectos

Oscar A. Bottinelli

El Observador

Las irregularidades procesales denunciadas por la oposición participante … son tres. Una que mismas personas oficiaron de acompañantes de los votantes hasta la emisión del voto … la otra refiere a los llamados “puntos rojos” … que son actos de clientelismo. Lo importante es que ni lo uno ni lo otro afecta los resultados. […] (En cambio) no hubo una comunicación equitativa. Esto parece bastante contundente. Hubo “inequívoco ventajismo”.


De 2015 a hoy la sociedad venezolana permanece politicamente incambiada

AVISO A LOS NAVEGANTES. Este es un análisis -con pretensión de objetividad e imparcialidad. producto de una observación directa sobre el terrero, “apto solo para los que entienden y valoran los matices, y juzgan en base a información cierta”. Este es el tercero de una serie de cuatro artículos1.

Hay un dato relevante al comparar las estimaciones de voto y abstención política de las elecciones presidenciales del 20 de mayo -calculado sobre el electorado potencialmente activo (unas 15 millones de personas)- con las elecciones legislativas del 6 de diciembre de 2015. La oposición política en su conjunto obtuvo entonces el 56% de los votos afirmativos, ahora estimamos en un 40% el peso de la abstención política más un 13% del voto a la oposición participante, lo que arroja 53%; tres puntos menos. El oficialismo obtuvo el 41% en 2015 y ahora la estimación es que representa el 40%; un punto menos. A su vez aparece la oposición evangelista, con 13%, que recogería los 3 puntos perdido por la oposición política, el punto perdido por el oficialismo y los 3 puntos que los otros partidos lograron en 2015. Grosso modo, entre 2015 y 2018 se observa una importante inmovilidad política de la sociedad venezolana.

Analizado el nivel de garantías del régimen votacional, corresponde ver las irregularidades procesales denunciadas por la oposición participante y por el miembro de tendencia opositora del Consejo Nacional Electoral, Luis Emilio Rondón González, en relación al propio acto electoral del 20 de mayo. Son tres. Una refiere a que mismas personas oficiaron de acompañantes de los votantes hasta la emisión del voto (permitido para un solo acompañante por votante, para votantes con dificultad para entender el funcionamiento digital, de visión o desplazamiento); el número de denuncias es ínfimo como para incidir siquiera en un decimal en los resultados. La otra refiere a los llamados “puntos rojos” ¿Qué son? Más o menos lo mismo que en Uruguay son las mesas de reparto de listas, con la diferencia que no se reparten listas, sino sirven como puntos de apoyo a los votantes. Con respecto a esto las denuncias (todavía no probadas en su totalidad), afectarían un porcentaje muy bajo, viola sí los acuerdos de garantías electorales entre gobierno y oposición participante, pero no tienen afectación directa en el voto. Son actos de clientelismo, tema sobre el cual en Uruguay, en el vecindario, en el mundo occidental, a nivel de fuerzas políticas de entidad, que tire la primera piedra el que está libre de culpa. Lo importante es que ni lo uno ni lo otro afecta los resultados.

La tercera refiere a la prórroga del horario de votación. La normativa establece textualmente: “El Acto de Votación se desarrollará de manera ininterrumpida desde las 6.00 de la mañana hasta las 6:00 de la tarde, debiendo continuar después de dicha hora mientras existan electoras o electores en cola para sufragar”. La votación se prolongó en todo el país hasta que el cierre de la votación fue ordenada por el Consejo Nacional Electoral a las 19:10. En el centro de votación observado personalmente se prolongó la votación sin que hubiera un solo votante en cola en ninguna de las 11 mesas. Hubo una clara e inequívoca violación del horario de cierre de la votación. Ahora bien. Más allá de lo formal, la pregunta es ¿influyó en las elecciones? Lo visto por observadores y periodistas es que fue muy magro el número de votantes luego de la hora 18, pero eso es facilmente comprobable si se auditan las máquinas de votar. Pero dado que la diferencia entre Maduro y Falcón fue de algo más de 4 millones de votos, para que impactara sobre el resultado de la elección debió votar -entre las 18 y las 19:10- más de 4 millones de personas de un total de cerca de 9 millones. Tendría que haber votado el 45%; y eso hubiera sido un alud de afluencia a las urnas que nadie vio. Por lo tanto, esa irregularidad, que es cierta que existió, no influyó en el resultado.

¿Influyó en la participación, que es un dato político y no técnico? Lo que se registró -según observadores y periodistas- es un promedio de 1 votante y medio por mesa. Ello entonces influiría en una variación de decimales, como mucho -de manera exagerada- en un punto porcentual, lo que no cambia nada. Las denuncias de la oposición no habían cuantificado los efectos, así que habrá que esperar para saberlo. En principio fue una grave irregularidad innecesaria. Uno diría que fue más que un error, una absurda torpeza de las autoridades electorales.

Otras dos denuncias refieren a contexto electorales. Una es el adelanto de las elecciones. El tema es difícil de desentrañar, porque cada parte dice cosas distintas. Lo que sí queda claro es: Uno, que se habían convocado elecciones para el 22 de abril en vez de diciembre. Dos, que ello levantó objeciones de muchos países y de las oposiciones. Tres que el 1° de marzo se firmó un “Acuerdo de Garantías Electorales”, que firmaron Maduro, Falcón, Bertucci y Quijada, que acuerda celebrar elecciones en la segunda quincena de mayo. Y cuatro, que el Consejo Nacional Electoral fijó la fecha del 20 de mayo. Parecería que esta denuncia es un poco sorprendente, dado que los tres candidatos opositores firmaron el acuerdo para que fuese en esta fecha.

La segunda denuncia es lo que Rondón llamó “inequívoco ventajismo”. En el mencionado Acuerdo de Garantías Electorales se pactó el “equilibrio en el acceso a los medios de comunicación públicos y privados”. Todos los elementos vistos personalmente y recogidos, en televisión y vía pública, permite afirmar que hubo una ventaja del oficialismo sobre la oposición de 9 a 1. No hubo una comunicación equitativa. Esto parece bastante contundente. Hubo “inequívoco ventajismo”.

Queda por verse las afectaciones por inhabilitaciones y proscripciones y el vaciamiento de la Asamblea Legislativa.


1 Ver “Venezuela para armar y desarmar” y “Venezuela:el conteo de votos” en El Observador, mayo 25 y 28 de 2018. Para más información, ver “Venezuela: la necesidad de bajar la pelota al piso y analizar detenidamente cada elemento”, “Venezuela: la división política del país, las denuncias de la oposición y la equidad electoral” y “Venezuela: los aspectos controversiales del contexto electoral” Todo ello se encuentra en Factum Digital.