20 May. 2011

El día después en torno a la Ley de Caducidad

Oscar A. Bottinelli – Diálogo con Fernando Vilar

Radiocero y Radio Monte Carlo

Finalmente nada ha cambiado en torno al tema de la Ley de Caducidad y finaliza un debate que monopolizó la atención política del país por más de mes y medio [...]hay un segmento importante de la opinión pública que es contrario a la Ley de Caducidad y defensor de respetar lo que el pueblo decide [...] pocos discursos reflejaron su pensamiento; los hubo, entre otros, el voto decisivo de Semproni o la actitud del Partido Independiente


OAB: Finalmente nada ha cambiado en torno al tema de la Ley de Caducidad y finaliza un debate que monopolizó la atención política del país por más de mes y medio. Es mucho lo que hay que analizar; son muchos los temas, por lo que cabe más hacer un rápido punteo.

En primer lugar, y parece menor pero no lo es, la forma en que funciona el Parlamento. En las democracia modernas, aún de países de democracias de partido consolidadas, con fuerte rol del Parlamento y de cultura general y cultura política similares a la uruguaya -casos de España o de Italia- una sesión de estas características dura de 2 a 3 horas, con cámaras de varios cientos de miembros. Aquí duró casi 15, habló la mitad de los legisladores y se vio que a las 4 horas ya se repetían los argumentos de unos y de otros. Creo que casi nadie siguió la totalidad de la sesión. Si eso ocurre en una sesión de esta trascendencia, el Parlamento se aleja de la gente y un Parlamento al que la gente no ve, no sigue, no es bueno para la democracia.

FV: ¿Qué más ves del debate parlamentario?

OAB: Otra cosa que se destaca es que hay un segmento importante de la opinión pública que es contrario a la Ley de Caducidad y defensor de respetar lo que el pueblo decide. Ese segmento encontró pocos discursos que reflejaran su pensamiento; los hubo, entre otros, el voto decisivo de Semproni o la actitud del Partido Independiente. Pero la mayoría de los oradores hablaron más a los núcleos duros de su gente. Unos en favor de anular la Ley de Caducidad sin considerar lo que decidió el pueblo, o cuestionando cómo se interpreta un resultado de las urnas, y otros en defensa de la Ley de Caducidad en sí misma. La oposición habló más a su propia gente y casi no sintonizó con los frenteamplistas disconformes y con la gente no alineada disconforme con el oficialismo

FV: Se cuestionó mucho desde la oposición el uso por el Frente Amplio del mandato imperativo.

OAB: Sí, éste es un tercer tema: tiene que ver con que órganos partidarios mandaten a sus legisladores. Esto no se considera antidemocrático, no lo inventó el Frente Amplio, es lo más usual en el mundo en países democráticos con partidos sólidos. Y no es extraño en Uruguay. Por ejemplo, en dos momentos trascendentes lo aplicó el Partido Nacional: en la primavera de 2002 la Convención decidió el retiro del partido del gobierno Batlle y obligó a los ministros a renunciar y a los legisladores a romper con el gobierno, y a fines de 2008 el Directorio del Partido Nacional obligó a los legisladores a votar en contra de la despenalización del aborto. No usa la palabra mandato imperativo sino, lo que es lo mismo, “declaración de asunto político”. Otra cosa diferente, y es un tema para un largo análisis, es cómo se organiza el Frente Amplio, que responde a una lógica diferente a la de los partidos tradicionales pero es una lógica muy extendida en el mundo.

FV: Hay un hecho impactante que es el gesto de Semproni

OAB: El diputado Víctor Semproni debió moverse entre la tensión de respetar una decisión partidaria y además enfrentar la incomprensión de la gente más comprometida en el tema de los derechos humanos, y por otro lado adherir a su convicción de que lo más importante era respetar lo que el pueblo decide. Hace medio siglo el luego presidente norteamericano John Kennedy escribió un libro sobre ocho casos de figuras políticas enfrentadas a estos dilemas y lo tituló “Perfiles de Coraje”. Semproni, en el borde de o fuera de la disciplina partidaria, fue el único que sintonizó con el pensamiento de la mayoría de los frenteamplistas, de seis de cada diez frenteamplistas (ver “El difícil enredo de la izquierda con el tema de la Caducidad”y “La votación en el Senado sobre la Ley de Caducidad”)

FV: Ya habías anticipado en otros análisis que el Frente Amplio sale de esto con costos altos

OAB: El Frente Amplio paga costos altísimos con este proceso, que lo va a obligar primero a tener qjue esperar a que se calmen las olas y se reflexione, porque si un partido de gobierno sigue actuando al compás de la pasión, le va a costar encontrar el camino adecuado para ejercer el gobierno. En síntesis pueden encontrarse estos costos:

Uno. Perdió un senador de gran peso histórico, como Eleuterio Fernández Huidobro, pero tiene tres legisladores cuestionados por el no acatamiento de las decisiones de las autoridades partidarias: el primero en el tiempo es el senador comunista Eduardo Lorier que en más de una oportunidad no acató las decisiones del Frente Amplio y cuyo caso está a estudio del Tribunal de Conducta Política desde hace dos años; luego el senador Jorge Saravia por el voto en contra en el Senado en torno a esta ley y ahora el del diputado Víctor Semproni.

Dos. Llegó al límite de legitimidad y aceptación de la legitimidad de una estructura interna de escasa representatividad. Pero además llegó a los límites peligrosos del uso sostenido del mandato imperativo. Es un instrumento concebido para uso excepcional y no para funcionamiento regular. El uso reiterado de un instrumento excepcional lleva a su desgaste y su inoperatividad.

Tres. Hubo un gran vacío de liderazgo, entendido por ejercicio de conducción. No hubo personas que fueren a la vez referentes en materia de opinión pública e indicasen el camino. Mujica tuvo actitudes contradictorias y salió erosionado; el presidente de la República ha quedado erosionado y esto es grave. Astori también actuó contradictoriamente, con perfil bajo y no dirigió su propio agrupamiento, el Frente Liber Seregni, cuyas partes componentes, cuyas corrientes, estuvieron en las más opuestas posturas sobre lo qué hacer en este tema. Y Vázquez se ausentó, no existió como líder, como conductor, y se refugió en la frase “el hombre es dueño de sus silencios y prisionero de sus palabras”, que es lo opuesto a la acción de un conductor. El Frente exhibe pues en este momento un vacío de conducción

Cuarto. Paga el precio de haber abandonado su principio de “que el pueblo decida” y lo más costoso aún es que no admite hacerlo, lo que va a obligarlo a una profunda reflexión. Pero además tanto el Frente Amplio como fuerza política como el PIT-CNT como fuerza social, han perdido autoridad para volver a recurrir a los mecanismos plebiscitarios y referendarios.

Cinco. El costo de haber abandonado por un tiempo importante los otros temas del país, que son los que prioriza la gente común.

FV: Estamos en el día después, Oscar, o en las horas después, porque hace hora y media que se votó  ¿qué viene ahora?

OAB: Estamos en el día después. ¿Qué caminos le quedan al oficialismo y a la gente que quiere seguir impulsando juicios sobre violaciones a los derechos humanos en la época de la dictadura? En principio tres caminos:

Uno. Dado que artículos principales de la Ley de Caducidad han sido declarados inconstitucionales por la Suprema Corte de Justicia y en los hechos son letra muerta, derogar la Ley hacia adelante. En tal sentido hay una propuesta de varios legisladores herreristas hecha en marzo del año pasado.

Dos. Que el Poder Ejecutivo revoque todas las resoluciones administrativas que incluyeron casos en la Ley de Caducidad, con lo que abre la puerta a que esos juicios se reanuden. Hay una opinión dominante en los juristas de que a nivel judicial no hay cosa juzgada sino archivo administrativo de los casos, pero en última instancia será una decisión judicial y no política; el tema sale de la política.

Tres. Que todos los que se consideren afectados aprovechen los cinco meses que quedan para que opere la prescripción de delitos graves, que será el 1° de noviembre. Es un plazo perfectamente utilizable si hay voluntad de utilizarlo.