15 Jun. 2012

Éxitos y desafíos del Partido Colorado

Oscar A. Bottinelli – Diálogo con Fernando Vilar

Radiocero y Radio Monte Carlo

En 2009, después de 67 años de caída persistente, […] el Partido Colorado tiene el primer salto hacia arriba […] Con una gran renovación de elencos y de liderazgo, y la aparición de una figura nueva como Pedro Bordaberry. […] el primer desafío es lograr sostener esta estrategia. Pero el otro desafío es ver si logra ampliar la arquitectura interior del partido. […] el otro gran desafío es que el éxito interno de Bordaberry es demasiado grande, y esos éxitos crean sus propios problemas.


OAB: Hoy vamos a analizar al Partido Colorado, que ha devenido en un pivot importante del juego de los partidos tradicionales.

Primero conviene mirar desde lejos y ubicar la situación del Partido Colorado en una perspectiva histórica. ¿Qué ha pasado en los últimos 70 años? Para ver el desempeño electoral colorado, saltearnos pequeños detalles y mirar a lo grueso, conviene presentar los resultados electorales en redondeos de a 10%; dicho de otra manera, en escalones de a 10, de a 10 puntos porcentuales.

FV: ¿Cómo ha sido la evolución del voto colorado en los últimos 70 años?

OAB: Bien, comienza esta serie en las elecciones de 1942 en que el Partido Colorado se acerca al 60% del electorado, es decir, está en el sexto escalón empezando de abajo, en los seis décimos.

Luego viene periodo largo de hegemonía Batllista, de tres elecciones consecutivas en que el coloradismo se ubica en la mitad del electorado, votos más votos menos, en el 50%. Ocurre en las elecciones de 1946, 1950 y 1954. Luego cae. Al cabo de dos elecciones en 1966, de manera puntual y no repetida, toca nuevamente el 50%; es en 1966 cuando gana y lleva al general Gestido a la Presidencia de la República.

Recordemos que después de 1971 vino el periodo militar y no hubo elecciones hasta las de 1984. Si nos salteamos esta elección rara de 1966, encontramos que en las dos anteriores y en la posterior, en 1958, 1962 y 1984, el Partido Colorado estuvo en el orden del 40%, más o menos por allí, en el cuarto escalón. Como vimos, en el año 42 estuvo en el sexto, en cuatro elecciones en el quinto escalón y en otras tres elecciones en el cuarto.

FV: Es decir que se a poco se ve al Partido Colorado en caída

OAB: Es una larga caída, una pronunciada pendiente que a muchos le costó ver. Cada vez que el coloradismo tenía una caída, se buscaba explicaciones en esa elección o en el gobierno anterior. Costaba ver este fenómeno de una caída lenta pero persistente, partiendo de un nivel muy pero muy alto. Hasta hoy sigue siendo el único partido que anduvo en torno al 60% del electorado en elecciones plenamente competitivas.

FV: ¿Y sigue cayendo?

OAB: Exactamente, volvió a caer otro escalón, al tercer escalón. Del sexto pasó al quinto, luego de un largo tiempo al cuarto y después de otro tiempo al tercero. Estuvo en torno al 30%, votos más votos menos, en 1989, 1994 y 1999.

Y ahí se produce el derrumbe, cuando queda casi en el último escalón, en el 10%, en 2004

FV: Ahí se termina la caída…

OAB: Exactamente. En 2009, después de 67 años de caída persistente, repito de caída suave, lenta pero persistente, en 2009 el Partido Colorado tiene el primer salto hacia arriba en este largo tiempo. En términos de redondeo camina hacia el 20%. Exactamente se ubica en el 17%. Es el primer gran crecimiento que registra en siete décadas. Esto es necesario marcarlo para ver de dónde partió el Partido Colorado, a dónde llegó y la cuesta arriba que empieza a caminar.

FV: Con Pedro Bordaberry …

OAB: Con una gran renovación de elencos y de liderazgo, y la aparición de una figura nueva, joven en términos uruguayos, como Pedro Bordaberry. Y con un posicionamiento moderno, o posmoderno, con nuevas formas de sintonía con la gente, con la ciudadanía.

FV: ¿Cómo ha sido este proceso de recuperación?

OAB: El primer logro no es menor: se frenó la caída. Eso parece poco y es mucho, realmente enorme. En segundo lugar, a diferencia de otras veces, no permaneció tres elecciones en el mismo escalón, sino que al tocar casi el piso, rebotó. Y entonces vino el mayor de los logros, el comenzar a repuntar. Todo esto puede parecer obvio, pero hay que verlo en perspectiva y además mensurarlo ¿Por qué? Porque a veces no se ve todo el logro, hay grandes ansiedades y se piensa que se puede ir más rápido de lo que se puede.

FV: ¿A qué te refieres?

OAB: En primer lugar las encuestas científicas, las de Factum y las de los colegas, son consistentes y coincidentes en marcar que el Partido Colorado a pocas semanas de las elecciones se ubicó en un nivel sólido del 12 % al 13%. Esta es la recuperación real que tuvo el coloradismo.

Luego viene el desplome del Partido Nacional. Las últimas dos o tres semanas anteriores a las elecciones nacionales muestran ese desplome, un partido blanco que no deja de caer y pasa hacia abajo la barrera del 30%. Entonces esa fenomenal caída del nacionalismo supone un traslado puntual de votantes al Partido Colorado, de votantes que por esa vez y en ese momento se trasladaban a votar al Partido Colorado, que con ese voto descontento del nacionalismo alcanza el 17% del total de votantes.

FV: Tú dices que ese 17% no estaba consolidado.

OAB: Efectivamente no lo estaba. Las encuestas marcan con claridad que enseguida de las elecciones la intención de voto vuelve al nivel previo del 12% al 13%. Marcan entonces que el coloradismo salió del mal lugar de 2004, se situaba de dos a tres puntos porcentuales por encima y tenía un primer desafío: capturar, retener, a esos 4 o 5 puntos porcentuales de votantes puntuales de 2009, de votantes nacionalistas desilusionados.

Entonces se observa que hacia fines de 2011 y comienzos de 2012 ese desafío comienza a tener éxito. Esos votantes puntuales ya empiezan a dejar de ser puntuales y a expresar de forma más consistente su inclinación por el Partido Colorado. Y el coloradismo entonces trepa a niveles del 16% y del 17%. Al cierre del primer trimestre de este año consolida ese electorado puntual de las pasadas elecciones y, en principio, ahora sí transforma el 17% logrado en 2009 como un nuevo punto de partida.

FV: ¿Puedes decir que es una nueva etapa?

OAB: Todavía es prematuro, no basta un solo trimestre. Pero aparece el desafío de iniciar una nueva etapa, que es la etapa de partir del 17%, consolidarlo definitivamente y apuntar a un nuevo crecimiento, a un crecimiento por encima de la votación de 2009.

Para ello está llevando una estrategia interesante, que en líneas generales se traduce en:

Posicionar a Bordaberry como el líder la oposición dura al gobierno

Confrontar con Larrañaga, que representa la oposición blanca u oposición dialoguista u oposición constructiva, según el ángulo desde el que se mire.

Crear hechos que condicionen a Unidad Nacional, es decir al Herrerismo y aliados, a seguir el camino previamente trazado por Bordaberry

Crear la imagen de un partido en permanente ascenso

Crear la imagen de un líder, Bordaberry, imparable.

Desestabilizar internamente al Partido Nacional y generar dentro del nacionalismo como eje de discusión el qué hacer con Bordaberry

FV: ¿Y qué desafíos tiene por delante?

OAB: Bueno, el primer desafío es lograr sostener esta estrategia. Pero el otro desafío es ver si logra ampliar la arquitectura interior del partido. La historia del Uruguay es que los partidos tradicionales se han achicado cuando han tenido una corriente hegemónica. Para no ir muy lejos, le pasó al Partido Nacional con la hegemonía aplastante de Wilson Ferreira Aldunate en 1984 y más tarde le pasó al Partido Colorado en 1994 con la hegemonía aplastante de Julio Ma. Sanguinetti.

Hoy el Partido Colorado tiene una conformación interna con una hegemonía aplastante de Pedro Bordaberry y serias dificultades para poder armarse una corriente desafiante, y sobre todo para esa corriente poder posicionarse ante la opinión pública. Corriente desafiante quiere decir que en realidad pudiere desafiar la hegemonía de Bordaberry. Si no logra eso, le va a pasar lo que pasó con Sanguinetti: salvo algún colorado muy duro, el que no estaba con Sanguinetti se iba a otro partido; y lo mismo en los blancos con Wilson: salvo blancos como hueso de bagual, los que no estaban con Wilson se fueron para otro lado.

Este es el otro gran desafío interior del partido. Que el éxito interno de Bordaberry es demasiado grande, y esos éxitos crean sus propios problemas.