14 Jun. 2013

Las nuevas y las viejas formas de hacer política

Oscar A. Bottinelli – Diálogo con Fernando Vilar

Radiocero y Radio Monte Carlo

El envejecimiento, la obsolescencia de la política basada en la estructura territorial y los desafíos que desde la juventud y desde los niveles educativos más altos supone el uso intensivo de internet como centro de debates, propuestas y decisiones.


OAB: Vamos a enfocar en un aspecto de la realización política: la organización política, la organización de partidos, grupos y movimientos. Desde hace un siglo, poco más, poco menos, los partidos y grupos políticos se organizan fundamentalmente sobre una base territorial. Hacia fines del siglo XIX y comienzos del siglo XX se inició en Europa la estructuración moderna de los partidos de masas. El elemento central lo fue el centro o comité vecinal, local, territorial. Aunque en los partidos obreros también funcionó, y a veces como forma principal, la organización sobre lo que se denomina base funcional, es decir, con la unión de los afiliados al grupo político que integran un mismo colectivo laboral, por ejemplo, los funcionarios de una misma dependencia pública, los trabajadores de una misma fábrica.

Más o menos por esos tiempos también se inicia una estructuración política en los Estados Unidos, aunque concebida más bien como maquinarias electorales, en los denominados clubs.

En Uruguay la estructuración de los grupos políticos de masa comienza en los años diez del siglo pasado, pero tiene su gran desarrollo en la siguiente década, en los años veinte, que además se caracterizaron por la intensidad electoral: durante la vigencia de la Constitución de 1918, hasta 1933, hubo una frecuencia de 3 elecciones cada 4 años. Es decir, promedialmente, una elección cada un año y un tercio. O dicho de otra manera, en cada cuatrienio hay 3 años con elecciones y 1 sin ellas.

A nivel de los partidos tradicionales se dan dos grandes arquitecturas. En el Partido Colorado es el batllismo el que importa y adapta las bases estructurales de la socialdemocracia. En la base los clubes seccionales o zonales; la palabra seccional viene de sección judicial y la palabra zonal de zona electoral, es decir, de la segunda letra de la Credencial. Más arriba las Comisiones Departamentales con su correspondiente Comité Ejecutivo Departamental. Y en un tercer escalón, la Comisión Nacional de la cual derivaba la Convención y de ella el Comité Ejecutivo Nacional. Esa fue la primera gran organización del partido o de la fracción partidaria conducida por José Batlle y Ordóñez.

En el Partido Nacional la gran renovación de su arquitectura, el pasaje de un partido de elites a un partido de masas, lo da Luis Alberto de Herrera. Y toma en gran medida el modelo norteamericano de los clubes locales; pero con una muy fuerte adaptación. En un segundo nivel las Comisiones Departamentales y en un tercer nivel, de más abajo a más arriba, la Convención y el Directorio.

El batllismo se basó originariamente más en la estructura en base a las zonas electorales y el nacionalismo en las secciones judiciales.

Por su parte, la organización territorial fue también la dominante en dos de los tres partidos entonces menores, el Socialista y la Unión Cívica del Uruguay. Mientras que el Partido Comunista se estructuró en una doble base territorial y funcional o laboral; pero una y otra base convergían territorialmente en el nivel intermedio, en las seccionales.

En Uruguay como en todo el mundo occidental, y luego en el resto del mundo donde se fue extendiendo la democracia electoral, la zona geográfica, el territorio, lo vecinal o local fue siempre la base de la arquitectura política.

FV: El viernes pasado tú clasificaste el electorado de los tres grandes partidos en varias categorías y señalabas el escaso número de los militantes duros.

OAB: Exactamente, en el análisis “Los que votan en las elecciones internas” del pasado viernes, marcábamos que alrededor del 4% de cada partido se integra con personas de fuerte activismo, solo una de cada veinte. Y esto no es excepcional. Las cifras en España, Italia o Alemania son aún más bajas.

Entonces en el mundo comienza un doble proceso. Por un lado el proceso al cuestionamiento de la existencia misma de los partidos políticos, de su papel en una democracia. Estos cuestionamientos hablan despectivamente de las democracias de partido comopartidocracias. Hay mucha literatura al respecto, mucho discurso, en países como Argentina, Ecuador o Colombia.

El otro proceso es el que sin cuestionar el papel de los partidos, cuestiona en cambio la forma de organización y de participación. Considera que las viejas estructuras basadas en los comités de base o en los clubes está obsoleta, envejeció, cumplió su ciclo, y debe ser sustituida. O en una visión un poco más tenue, quienes consideran que esa estructura puede continuar pero ya no puede seguir siendo la única y debe convivir con estructuras más modernas.

FV: ¿Y qué tipo de estructuras modernas comienzan a darse en el mundo y en Uruguay?

OAB: Un ejemplo fuerte, novedoso, extremo se da en Italia con el Movimento 5 Stelle, es decir “Movimiento Cinco Estrellas”, conducido por un veterano y famoso actor humorístico, satírico, contestatario, llamado Beppe Grillo. Este movimiento dio el gran batacazo en las elecciones italianas del pasado febrero y obtuvo más de la cuarta parte de los votos. De golpe y porrazo, en su primera presentación elecciones nacional, se puso de igual a igual con los dos grandes partidos, el centro izquierdista Partito Democratico y el Popolo della Libertà de Berlusconi.

Este movimiento daría para hablar largo y tendido. Hay muchos ángulos para analizar. Lo importante en el tema de hoy es el siguiente. Este movimiento que obtuvo casi diez millones de votos y con una militancia de unas 100 mil personas, en algún momento llegó a 200 mil, no tiene una sola sede en todo el territorio, no tiene un comité, un local provincial, ni regional ni siquiera nacional. Lo cual ya constituye una exageración y una deformación, porque la sede física termina siendo la casa de su líder.

La organización está toda basada en internet, en las páginas en la web, en blogs. Y así hay sitios o blogs locales, sitios o blogs provinciales, y regionales, y finalmente un gran blog nacional, donde se recogen las afiliaciones y las votaciones de todos los afiliados que quieran participar en las votaciones.

Se discute mucho la democraticidad, los controles de las votaciones, los llamados a votar. Pero ese es otro tema. Lo importante es la revolución en la estructura y el funcionamiento político.

Aquí en Uruguay hay muchas redes frenteamplistas, muchos frenteamplistas que se organizan en internet y discuten, participan y opinan en lo que ahora se llama “forma virtual”. Es decir, no es solamente el uso de internet o de las nuevas comunicaciones como arma de propaganda, que en eso más bien comenzaron el Partido Nacional y el Partido Colorado, sino en organizarse, debatir y actuar por medio de la web. Y esta forma de organizarse y debatir en la web empieza a tener desarrollo embrionaria en los demás partidos uruguayos.

FV: Es decir, hay un tipo de organización territorial, de clubes o comités, y otro por medio de internet

OAB: Bueno, son dos modelos extremos, que son combinables. Pero además se combinan con las nuevas formas de militancia. Porque la militancia tradicional se ha dado en los partidos, en los sindicatos o asociaciones profesionales o gremiales, y en las comisiones de fomento escolar o vecinal. Ahora se ha agregado, desde ya hace unos cuantos años, la militancia en las ONG, es decir, en las Organizaciones No Gubernamentales.

Bien, éste es el desafío que afrontan los partidos políticos: el envejecimiento, la obsolescencia de la política basada en la estructura territorial y los desafíos que desde la juventud y desde los niveles educativos más altos supone el uso intensivo de internet como centro de debates, propuestas y decisiones.