03 Abr. 2015

El juicio de desempeño de la Intendente Departamental de Montevideo a la finalización de su quinquenio

Oscar A. Bottinelli – diálogo con Fernando Vilar

Radiocero y Radio Monte Carlo

Como se sabe, el 10 de mayo son las elecciones de gobiernos departamentales y de municipios. Dos meses después se procesa la trasmisión del mando de los intendentes y alcaldes, y se instalan las juntas departamentales y concejos municipales. Estamos entrando, pues, en la finalización de los respectivos mandatos y es un buen momento para evaluar cómo termina el juicio de desempeño que la población hace de sus gobernantes departamentales.


OAB: Como se sabe, el 10 de mayo son las elecciones de gobiernos departamentales y de municipios. Dos meses después se procesa la trasmisión del mando de los intendentes y alcaldes, y se instalan las juntas departamentales y concejos municipales. Es la segunda vez en la historia del país que en casi todo el territori nacional hay elecciones de gobiernos locales. Estamos entrando, pues, en la finalización de los respectivos mandatos y es un buen momento para evaluar cómo termina el juicio de desempeño que la población hace de sus gobernantes departamentales.

La gestión de Ana Olivera como intendente de Montevideo comenzó de manera complicada, especialmente por la forma polémica en que fue resuelta su candidatura como candidatura única del Frente Amplio, que se vió como un acuerdo personal entre Mujica y Astori. Y además porque al surgimiento de esa candidatura se le atribuyó el haber desplazado a Daniel Martínez.

No solo comenzó en forma polémica, sino que además a la mitad de su mandato obtuvo niveles extraordinariamente bajos de aprobación, un poco por debajo del 30%. La limpieza de la ciudad - la recolección de la basura y los carritos en particular- así como el tránsito, fueron los temas que más complicaron esa imagen.

De paso, un comentario idiomático. Se ha puesto de moda decir presidenta, intendenta. En realidad desde un punto de pureza idiomática eso es un error, porque presidente, intendente, no son palabras de género masculino sino que son neutras; masculino sería presidento o intendento. Por tanto, no cabe declinar en razón de género. Además, presidente e intendente son nombre de origen adverbial, y los adverbios no declinan. Lo correcto es pues decir presidente o intendente para cualquiera de los sexos. Y así lo hacemos, en un purismo idiomático.

Hoy vamos a presentar los datos de la Encuesta Departamental Factum de Montevideo. Es una encuesta multimétodo, que incluye encuestas persona a persona en el domicilio de los entrevistados, encuestas telefónicas a telefonía fija y encuestas a telefonía móvil. Los datos fueron relevados entre el 14 y el 21 de marzo de este 2015. La cantidad de casos, es decir, el total de personas y hogares entrevistados es de 600.

El margen de error para la hipótesis más desfavorable, para p.q = 0,5, y para un nivel de confianza de dos sigmas, es en más o en menos del 4,1%. La pregunta formulada, cuya estructura es la misma que siempre se realiza para todos los cargos ejecutivos, es: ¿Vd. aprueba o desaprueba la actuación de Ana Olivera como intendente departamental de Montevideo?


OAB: Bien, como se ve, hay una cierta paridad en los juicios. Se puede decir, dado el margen de error, que los habitantes de Montevideo se dividen en partes iguales entre quienes aprueban y quienes desaprueban la gestión de Ana Olivera.

Pero este juicio no es igual en todo el departamento. Precisamente la división geográfica, que representa una clara división social, es un factor de diferenciación muy importante en el juicio sobre la gestión departamental.

FV: ¿Cómo es esa diferencia?

OAB: Veamos la opinión de los montevideanos según la división del departamento de Montevideo en cuatro grandes zonas.

Zona Centro. Es el área comprendida dentro de la L de Bulevar Artigas, es decir, el cuadrado formado por el mar, la bahía, el tramo de Bulevar Artigas que va de Oeste a Este y el tramo de Bulevar Artigas que va de norte a sur. Comprende los centros comunales zonales 1, 2, 3, 4 y 16. Y comprende los municipios B y una parte del C. En este cuadrado céntrico, la aprobación de Ana Olivera es 31% y la desaprobación es del 65%. Es decir, predomina la desaprobación en una relación de 2 a 1. Muy fuerte desaprobación.

Zona Costa. Es el área comprendida al norte por Avenida Italia (o en algunos tramos el límite norte es 8 de octubre), al oeste Bulevar Artigas, al sur el mar y al este el Arroyo Carrasco. Comprende los centros comunales zonales 5, 7 y la parte sur del CCZ 8. Son los municipios CH y la mayor parte del E (Bulevar Artigas corta el municipio E). En este ángulo sureste del departamento, en la costa de Montevideo, la aprobación es algo mejor que en el centro, del 36%, y la desaprobación es una vez y media mayor que la aprobación, es un 54%. Como se observa, predomina también una muy fuerte desaprobación.

Zona Este o Nordeste. Al norte de Avenida Italia (u 8 de octubre, según los tramos) y al este del arroyo Miguelete. Comprende los centros comunales zonales 6, 9, 10, 11 y la parte norte del CCZ 8. Son los municipios D, F y una parte del E. En esta mitad del semicírculo externo de Montevideo, la aprobación de la intendente es dominante, 48% frente a 44% de la desaprobación

Zona Oeste o Noroeste. Al norte de Bulevar Artigas y al oeste del arroyo Miguelete. Comprende los centros comunales 12, 13, 14, 15, 17 y 18. Son los municipios A, G y parte norte del C . En esta otra parte del semicírculo externo de Montevideo, también es dominante la aprobación de Ana Olivera con 49% frente a 46% de desaprobación. En resumen, la aprobación de la intendente por zonas de Montevideo es:


FV: Tú hablabas de división social

OAB: Exacto, el mapeo de Montevideo muestra con claridad lo que se recoge también con otras variables: las clases sociales más populares, los niveles socioeconómicos de medio hacia abajo, tienen un nivel de aprobación del 50%. Mientras que en el nivel medio aprueba el 40% y en los niveles medio alto y alto la aprobación es del 31%. Repetimos, de abajo hacia arriba, o de lo más popular a lo menos popular: 50%, 40%, 31%.

Por otro lado, también la aprobación es mayor en los jóvenes, con 53%; frente a entre un 41% y un 45% de los adultos medios y mayores.

FV: ¿El componente político también juega, no?

OAB: Sí, por supuesto, y es muy fuerte. Esto es clásico. La gestión de Ana Olivera es aprobada por el 62% en las izquierdas, es decir, entre frenteamplistas, Unidad Popular y ecologistas. Contra ese 62% contrasta el 28% que se registra en los partidos moderados: blancos, colorados, Partido Independiente.

FV: ¿Conclusiones?

OAB: La conclusión es que Ana Olivera termina su gestión con un nivel aceptable del 46%, más o menos parejo con el juicio de desaprobación, que es del 48%. Pero lo más significativo es que su gestión divide a los montevideanos no solo políticamente, sino social y geográficamente: las clases más populares aprueban su gestión y los niveles más altos la desaprueban.