07 Oct. 2016

La interpelación a Bonomi: cuando se juega fuerte y se tensa la cuerda

Oscar A. Bottinelli – Diálogo con Fernando Vilar

Radiocero y Radio Monte Carlo

La la oposición piensa que si el debate parlamentario demuestra … que el ministro Bonomi no funciona, … entonces el evitar la censura o el mantener a Bonomi para el Frente Amplio sería un alto costo político […] El Frente Amplio piensa muy diferente. Cree que el ministro Bonomi está llevando bien su gestión … y apuesta a demostrar que como pasó en Brasil, los partidos tradicionales apuestan a generar movilizaciones callejeras que desestabilicen al gobierno […]


OAB: Durante sus años de oposición a los gobiernos de los partidos tradicionales, el Frente Amplio desarrolló esa oposición no solo con su fuerza parlamentaria, sino también con la fuerza de las organizaciones sociales, la movilización callejera y las convocatorias plebiscitarias o referendarias. Es decir, al juego normal de la política parlamentaria, agregó fuerzas de por fuera del Parlamento que le dieron mucha efectividad en el arrinconar al gobierno.

Después del primer gobierno post-dictadura, que se puede denominar el gobierno de transición o de restauración institucional, después de ello transcurrieron 15 años con el Frente Amplio en la oposición. Y en esos 15 años desafió con éxito al gobierno en el campo de la democracia directa en cuatro oportunidades, algunas veces con aliados de otras fuerzas: la derogación de la Ley de Empresas Públicas, el obligar al gobierno a la autoderogación de una Ley sobre Antel y los celulares, el referendum sobre la Ley de Asociación de Ancap y finalmente el Plebiscito del Agua.

Por el contrario, cuando se dio vuelta la tortilla, los partidos tradicionales se vieron inicialmente en inferioridad de condiciones, reducidos a hacer oposición en el plano estrictamente parlamentario. Con el tiempo comenzaron a operar otras fuerzas, como una red de medios de comunicación que crearon una agenda de temas que golpean al gobierno. La oposición no pudo arrinconar al gobierno en el plano de la democracia directa, quizás con un único triunfo claro en el caso del rechazo a la anulación de la Ley de Caducidad. Y no contó con movilizaciones callejeras. Más aún, las movilizaciones callejeras contra el gobierno son operativos que surgen desde la propia izquierda, desde organizaciones sociales.

FV: ¿Y ahora ha cambiado algo?

OAB: No es nada decisivo, pero es un giro. La oposición ha encontrado en las movilizaciones por la seguridad, o las protestas contra la inseguridad, un primer tema que le permite salir a la calle y hacer sonar la protesta contra el gobierno.

Inicialmente esa protesta está costreñida a barrios de niveles altos y en términos estadísticos no suponen grandes concentraciones. Pero es algo nuevo, que no existió en los once años y medio anteriores de gobierno de izquierda.

Estas movilizaciones sin duda cuentan con fuerte participación de ciudadanos afines a los partidos tradicionales, así como en los años de gobiernos blancos y colorados las movilizaciones contaban con fuerte participación de ciudadanos frenteamplistas. Son las reglas de juego.

Hay algo que hay que entender. Las movilizaciones, por más participación o impulso político que tengan o hayan tenido, necesitan siempre de causas que la gente sienta, de motivaciones que las lleve a hacer efectiva la protesta. Antes fueron causas esencialmente económicas o sociales, ahora la causa es la inseguridad pública. No importa si las causas son generalizables a toda la sociedad, lo importante es que sean sentidas por los grupos que consideran necesario salir a la calle a protestar. Desde el punto de vista del juego político, que es lo que nos interesa como analista político, lo importate de las protestas y movilizaciones callejeras es cuando se las logra articular con jugadas en el terreno propiamente político.

FV: ¿Y ahora se produce esa articulación?

OAB: Bueno. Hay un principio de intento de articulación, que luego se verá hasta donde llega. La articulación supone el desemboque en el Senado con la interpelación al ministro del Interior Eduardo Bonomi, el anuncio de la moción de censura y la intención de llegar a la censura final en la Asamblea General, que puede conducir a elecciones parlamentarias anticipadas y complementarias. Para evitar equívocos, esas elecciones parlamentarias anticipadas están especialmente previstas en la Constitución, en la sección VIII, artículos 147 y 148.

Por lo tanto, lo primero a despejar: nada tiene de desestabilización institucional el pretender empujar hacia elecciones parlamentarias anticipadas y complementarias, porque son elecciones previstas para elegir de nuevo a senadores y diputados, a los efectos de completar esta misma Legislatura que culmina el 15 de febrero de 2020.

Ahora bien. El tema es por qué se agita la censura y qué posibilidades tiene.

FV: ¿Y para qué y por qué se agita?

OAB: Probablemente a nivel blanco y colorado se han hecho algunas valoraciones, que se pueden resumir en lo siguiente:

Uno. Las encuestas dan una muy baja intención de voto hacia el Frente Amplio en este votos pero con un formidable nivel de voto refractario que no se vuelva en favor de los partidos tradicionales. Quizás la percepción sea que si hoy hay elecciones, podrían propiciar una formidable derrota del Frente Amplio. No diga que sea así, sino que esa puede ser la percepción de muchos dirigentes tradicionales.

Dos. También unas elecciones anticipadas se realizarían con un Novick que todavía no ha formado su partido político y por tanto, con serias dificultades o restricciones de escenario.

Tres. El ministro del Interior ocupa el lugar 15 en un ranking de 18 gobernantes, por delante tan solo de María Julia Muñoz, el fallecido Eleuterio Fernández Huidobro y Raúl Sendic. Y logra 37 puntos en 100, lo cual le otorga una calificación algo baja.

Cuatro. Se ve al Frente Amplio debilitado, con grandes disensos internos y con los brazos bajos.

Con estos diagnósticos se apuesta a dar un gran golpe a la credibilidad del Frente Amplio y del gobierno.

FV: ¿Y qué posibilidades tiene la censura?

OAB: Para que haya censura, planteada la interpelación en el Senado, se requiere una mayoría de votos en favor de la censura en esa cámara: lo mínimo 16 votos a favor y 15 en contra. El Frente Amplio ya aporta 16 votos para dar el respaldo al ministro. Pero además tampoco parece claro que el Partido Independiente acompañe la censura, que no quiere decir que apoye a Bonomi. Se puede no censurar y no apoyar. Pueden necesitarse menos votos siempre que haya un número de abstenciones, de senadores que se vayan de sala. En resumen, no hay votos para la cesura en el Senado.

Y para que haya elnecciones anticipadas se requiere que la censura se vote en la Asamblea General, que es la reunión de ambas cámaras. Y ahí se requieren 66 votos para la censura. Resulta que toda la oposición suma 64. Le faltan dos votos. Y si no vota la censura el Partido Independiente entonces le faltarían catro votos más, es decir, un total de seis votos. Y si además no llegase a vitar Unidad Popular, con su único diputado, entonces le faltarían siete votos.

Matemáticamente es imposible.

FV: Y si es imposible ¿por qué se va por ese camino?

OAB: Sin duda la oposición piensa que si el debate parlamentario demuestra que el Frente Amplio maneja mal la seguridad pública, que el ministro Bonomi no funciona, que no hay salida si no se remueve al ministro, entonces el evitar la censura o el mantener a Bonomi para el Frente Amplio sería un alto costo político. Más o menos por ahí va la evaluación de los partidos tradicionales.

El Frente Amplio piensa muy diferente. Cree que el ministro Bonomi está llevando bien su gestión y que está obteniendo resultados y que la gente cree que la solución no pasa por el cambio de ministro. Pero además el Frente Amplio apuesta a otra cosa: apuesta a demostrar que como pasó en Brasil, los partidos tradicionales apuestan a generar movilizaciones callejeras que desestabilicen al gobierno, apuesten a crear una gran oleada de movilizaciones. Y dicho explicitamente por las nuevas autoridades del Frente Amplio, consideran que eso es poner en riesgo la institucionalidad democrática.

FV: ¿Conclusiones?

OAB: Que se abre una batalla que es esencialmente por la opinión pública. Y que de esta batalla quizás no sea lo más probable un empate, aunque puede haberlo. Esto puede debilitar grandemente al gobierno y al Frente Amplio, pero también puede ocurrir que lo contrario, si la oposición juega mal y se fortalezca tanto al gobierno como al Frente Amplio.

Las próximas semanas son decisivas.