23 Nov. 2012

El Frente Amplio se ha vuelto “Tabaré dependiente”

Entrevista de Aníbal Steffen a Oscar A. Bottinelli

Semanario La Democracia

La falta de verticalidad del mando de Mujica”, la “parcelación del poder” y las señales “confusas” que emite, son algunas de las causas del desgaste del actual gobierno, según el politólogo y encuestador Oscar Bottinelli. No obstante, el director de Factum afirmó a La Democracia que el desgaste del Frente Amplio no afecta a Tabaré Vázquez, lo que “es un dato muy fuerte, que para mí es nítido como señal de estrategia para sus rivales.” También señaló que el Partido Nacional necesita “dos alas potentes” para que estar fuerte.


AS: ¿El gobierno del Frente Amplio está atravesando su peor momento?

OAB: Quizás desde el punto de vista de opinión pública no. Es probable que esté empezando a salir de su peor momento. Creo que desde el punto de vista estructural sí. Creo que es el momento de mayor desgaste, lo cual es normal desde el punto de vista cronológico. Estamos más o menos en el año en que se produce el mayor desgaste de cualquier gobierno.

AS: ¿En el caso específico de este gobierno no hay factores que agravan ese desgaste natural?

OAB: Hay dos o tres. En general todo gobierno parcela un poco el poder. Cuando distribuye cargos, de alguna manera cuotifica también responsabilidades.

Tabaré lo había hecho con mucha fuerza: Economía es Astori, esto otro fulano, etc. Con la diferencia que era muy clara la verticalidad hacia Vázquez.

No una verticalidad al estilo Lacalle que miraba cada letra de cada decreto o resolución hasta cómo se usaban los autos de un ministerio.

Vázquez era el otro extremo de Lacalle. La conducción más lejana. "Ustedes hagan". Hasta el momento en que decía, "eso no va".

Un caso bien claro fue el del TLC con Estados Unidos, donde había divergencias entre diversas áreas del gobierno que tenían que ver con el mismo tema: economía, relaciones exteriores…

Él dejó avanzar el debate hasta que dijo basta

Yo creo que en este gobierno se ha agravado lo de las chacras, entre otras cosas, por la falta de verticalidad del mando de Mujica.

AS: ¿En qué sectores se nota ese fenómeno?

OAB: Claramente en el de la economía. Hay un gran consenso nacional en lo macro. Claro que hay discrepancias sobre si debería ser menor el gasto público, pero la línea del equipo económico, en lo macro, tiene apoyo mayoritario en el país. Pero probablemente no sea mayoritario en el propio gobierno, en el oficialismo. Sin embargo, esa chacra, por ahora no se toca, aunque aparecen bombardeos internos al equipo económico.

AS: Por momentos parece que hubiera dos equipos económicos…

OAB:Bueno, no. El que lleva a delante la línea económica es el equipo formal. El otro equipo es más opinante y creo que no logró mucho más que el célebre impuesto a la tierra

Pero, por ejemplo, se ve que la cancillería es otra chacra totalmente distinta y uno observa que la oposición no coincide en nada con la política exterior del Uruguay. Y en el oficialismo hay muchos elementos desconformes con esa política, pero eso le corresponde al MPP y a Almagro. Y en general podemos ver en varios temas esa parcelación del poder.

La parcelación del poder funciona bien cuando hay una centralidad de mando que termina poniendo límites a esa parcelación. Cuando no hay límites, pasa lo que está pasando ahora, que los movimientos no son coincidentes entre distintas áreas del gobierno y muchas veces hay señales muy difíciles de entender, muy confusas.

Uno se pregunta ¿a dónde va este gobierno? Vemos un ministerio que va para acá, esta otra área que va para allá, este anuncia otra cosa. Bueno, vamos a esperar un poco a ver para dónde va…Creo que eso provoca un gran desgaste.

AS: ¿No crees que el caso de Pluna fue paradigmático y probablemente un punto de inflexión en la imagen del gobierno?

OAB: Yo creo que el caso de Pluna, sugestivamente, ha servido para consolidar un poco al gobierno. ¿En qué sentido? En que ha generado un status quo de que ahí no se toca nada y esperemos a ver cómo seguimos. Yo creo que se han congelado recambios ministeriales, por lo menos hasta el verano, porque donde alguien toque una pieza, se caen ochenta piezas. Entonces terminó generando el efecto de consolidar, en el sentido de congelar.

AS: ¿Y desde el punto de vista de la opinión pública, cuánto repercute el caso Pluna?

OAB: Creo que mucho menos de lo que el Partido Nacional desearía. Entre otras cosas porque es un tema un poco lejano para el grueso de la población. Es cierto que un segmento importante de la población se vio perjudicado en las vacaciones de julio. Y hay un sector muy menor que se ve perjudicado por la falta de conectividad.

AS: Pero el episodio en sí es mucho más que el tema de los pasajes aéreos…

OAB:Claro, déjame terminar. Yo creo que lo que desgastó al gobierno fue esa sensación de que no sabían para dónde iban, de cosas que no quedaron bien explicadas, y creo que todavía no se terminó de saldar el episodio de Pluna.

Sin duda el equipo económico y el Ministerio de Transporte es lo que aparece directamente más golpeado.

Yo creo que allí se equivocó al principio alguna gente del gobierno que creyó que le iban a pasar factura al astorismo y después se dieron cuenta, a tiempo, que un lío de estos puede afectar a una persona más que a otra, pero afecta a todo el gobierno.

Ha quedado una sensación de falta de manejo ordenado en el gobierno y además ha afectado la imagen de gran previsibilidad que daba el equipo económico. Hubo un mar de incertidumbres demasiado fuertes para la certeza que transmitía el equipo económico.

En resumen veo que el gobierno, en general está en un mal momento que no es el peor. Pero desde el punto de vista estructural, si está en el peor momento.

No sé cuánto tardará en salir de esto. Viene el verano, lo que es positivo para el gobierno porque afloja las tensiones y puede permitirle pensar…

AS: Siempre que no pasen cosas nuevas…

OAB: Estamos muy sobre fin de año. Tendría que pasar algo demasiado fuerte. Pienso que siempre hay una solución muy fácil que son los recambios de personas. Pero, a veces, con eso no se soluciona nada. A veces hay que cambiar procedimientos y objetivos, a veces personas, y a veces las dos cosas.

Lo que creo que mejoró en este semestre es que aquella guerra que salía de la Presidencia, de la Torre Ejecutiva, contra el equipo económico, que duró más o menos un año, de abril de 2011 a mayo de 2012, eso se terminó.

Tú me decías que parecía haber dos equipos económicos. Yo creo que ha desaparecido esa visión. Fue muy clara la señal del subsecretario de Economía y Finanzas, Luis Porto, saliendo él a dar la cara en respaldo al equipo económico, cuando es notorio que si bien él integra el equipo económico, desde el punto de vista formal, no lo integra desde el punto de vista político.

Ese es un cambio en el gobierno. El Presidente Mujica y todo el equipo de presidencia fue muy claro en brindar todo el apoyo al equipo económico. Ese fue un giro positivo en ese juego, que a mi juicio era muy destructivo, en el que estuvo el gobierno durante 13 meses.

Quizás esto le ha permitido que el costo de todo el episodio fuera menor del que podría haber sido si además de todo hubiera tenido la situación interior del año pasado o del primer semestre del actual.

Yo creo que el verdadero drama del gobierno es otro. Vamos a entrar, una vez pasado el verano, en el último año efectivo de gobierno.

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Yo, en una discusión con el Presidente de la República, le dije algo parecido y me respondió: se gobierna hasta el último día.

La verdad es que la capacidad de un presidente de generar hechos se termina cuando empieza la campaña electoral. Y ésta comienza inexorablemente con los festejos del año anterior a la elección. En octubre del año que viene. Dentro de un año estaremos ya lanzados a una campaña.

A cualquier gobierno le pasa lo mismo que nos pasa a cada uno de nosotros con el calendario de cada año: después que pasó el 15 o el 20 de octubre, no estamos en condiciones de generar más nada, sino a duras penas terminar la mitad de lo que nos quedó pendiente en el año, mezclado con las fiestas y despedidas de fin de año y la suma de congresos, jornadas, reuniones que se le ocurre a todo el mundo hacer justamente desde el 20 de octubre al 20 de diciembre.

En otras palabras, en el año 14, al gobierno le queda terminar lo que pueda de lo que viene de antes. Pero las cosas que no encaró o que no resolvió antes de que empiece la campaña electoral, ya quedaron para el gobierno siguiente.

A mí me alarma la forma en que, no solo a éste sino también a otros de partidos tradicionales, se le vino encima el vencimiento de su gestión casi sin darse cuenta. El mal manejo de timing de gobierno en algo que en Uruguay se viene acentuando un poco.

AS: Lo anterior estaba referido exclusivamente al gobierno. Pero ¿cuál es la situación del Frente Amplio en materia de opinión pública?

OAB: Desde el punto de vista electoral –y esto no es un pronóstico para el 2014 sino el estado actual- el FA está, a grosso modo, en una media del 42%. Pero, cuando uno pone a Vázquez en la cancha el Frente Amplio está en el borde de retener el gobierno. Puede ir de un balotaje sin mayorías parlamentarias a ganar con mayorías en primera vuelta.

Curiosamente, desde el punto de vista numérico no es tanta la diferencia entre el éxito clamoroso y la situación comprometida.

Con un 48% no tiene mayoría parlamentaria normalmente; con 47.5% y medio no la tiene y va a un balotaje complicado, porque allí ya no depende de sí mismo, sino de cómo jueguen los demás actores.

Con 51%, que no es mucha la diferencia numérica, tiene 52 diputados y gana en primera vuelta.

AS: O sea que el peor escenario para el frente, o el mejor, depende de muy pocos votos.

OAB: De pocos votos. Esta es la situación que se da hoy con Vázquez como candidato.

AS: ¿Qué consecuencias tendría, gane quien gane las próximas elecciones, un gobierno sin mayorías parlamentarias?

OAB: Si gana un partido tradicional, cualquiera de ellos, es obvio que no tiene ninguna posibilidad de tener mayoría parlamentaria propia. Por lo tanto se volvería al esquema anterior al triunfo del Frente y posterior a la restauración democrática en que el gobierno tenía que hacer acuerdos, entendimientos, coaliciones.

El Frente, hasta ahora, ha ganado solo con mayoría parlamentaria. Si llegara a ganar sin mayoría parlamentaria, lo que ya casi ocurrió, sería un cambio cualitativo muy importante. Nunca se vio al Frente gobernando sin mayoría parlamentaria.

Los partidos tradicionales tienen una gran practica en materia de acuerdos y negociación, no sólo porque no tuvieron mayoría parlamentaria en los últimos años, sino porque cuando la tenían, los partidos no eran monolíticos y tenían la necesidad de negociar. Recordemos la 14 con la 15, el Herrerismo con la UBD. Y esa capacidad de negociación les permitía tanto llegar a acuerdos dentro del partido como con el partido que tenía enfrente. Saber negociar era parte de la función política.

En cambio, el Frente llegó al poder con la idea de que no necesita negociar. Por eso sería un cambio cualitativo muy fuerte. Yo no me imagino algunas situaciones complicadas, del ministerio o el área que uno elija, que se hubiera manejado igual si el Frente hubiera tenido 49 diputados en lugar de 50.

AS: Vayamos a lo que dicen hoy los números con todos los partidos en la cancha.

OAB: Los números están marcando dos o tres hechos muy interesantes.

Primero, cuando al Frente le da 42%, no mejoran los partidos tradicionales. El promedio es más o menos 42 el Frente, alrededor de 24 el Partido Nacional, 16 el Partido Colorado, 2 el Partido Independiente y luego, lo que queda, está más o menos girando en un rango del 8 al 12%, que es el voto en blanco o anulado; es decir esa actitud refractaria que va del rechazo al desencanto, y otro tanto el indeciso. Cuando sube uno bajo el otro. Sumados los dos no da nunca más de 16 o el 18.

Veamos lo que notamos cuando ponemos a Vázquez en la cancha y cuando en los otros partidos ponemos el nombre que la gente percibe hoy como el futuro candidato. No lo elegimos nosotros. Le preguntamos a la gente quién cree que será el candidato y nos dicen Bordaberry, Larrañaga y Vázquez. Pero además junto al candidato ponemos a un vice que equilibra la fórmula. Por ejemplo en el Partido Nacional Larrañaga con un Herrerista de Vice.

Con el Partido Nacional equilibrado, la cifra sube al 25 y el Partido Colorado equilibrado puede trepar al 20

AS: Con equilibrado quieres decir fórmulas combinadas..

OAB: Claro, combinaciones que expresen a todo el partido. Eso beneficia a los dos partidos tradicionales. Y con Vázquez en la cancha nos da lo que ya dije antes.

AS: Quiere decir que así suben todos los partidos.

OAB: Si. De esa forma, la actitud refractaria se reduce al 2 o al 3%, que es lo habitual en cualquier elección. Y queda claro que la mayor parte de los que dicen voto en blanco o anulado son votantes del Frente Amplio desencantados. Y también caen los indecisos. Claro, suben los blancos y los colorados cuando se habla de fórmulas y el fenómeno de los indecisos también termina siendo lo que es normal sobre el fin de una campaña.

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El fenómeno más notorio es la diferencia muy grande entre el Frente con Vázquez y el Frente sin Vázquez. Lo que hoy –no sé más adelante- le está dando una Tabaré-dependencia impresionante.

AS: ¿Quiere decir que la candidatura de Vázquez depende más de su propia voluntad que de los tironeos internos del Frente?

OAB: Yo, lo que opino es que, con estas cifras, Tabaré Vázquez está en condiciones de decir: mis condiciones son estas... ¿y quién se anima a no aceptarlas?

Recordemos que Vázquez es de poner condiciones. Lo hizo en el 93 cuando dijo que no era candidato si no se reestructuraba el Frente. Antes del 2004 dijo que para ser candidato quería plenos poderes para poner o sacar ministros y se votan todos los proyectos de ley que impulse el Poder Ejecutivo. Un cheque en blanco.

Es decir que ya viene con una tradición, por lo menos de dos momentos claros.

Ahora parecía ser el momento en que menos podía pedir un cheque en blanco porque venía con el desgaste de haber ejercido un período de gobierno y habían surgido sectores del Frente Amplio cuestionadores de Vázquez, de su liderazgo, su estilo, hasta de su línea política. Y ahora con estas cifras, ¿se animarán a no aceptarle las condiciones que ponga para ser candidato?

AS: ¿La presencia de Vázquez como candidato de qué forma impactará sobre la conducta de los otros actores políticos?

OAB: Por lo pronto el tema no será atacar al gobierno sino a Tabaré. En esa línea, ya el otro día salió Larrañaga a golpearlo, exigiéndole que diga qué piensa del asunto de Pluna que comenzó en su período.

Porque Vázquez está jugando a que los problemas del gobierno son del gobierno y los problemas de la estructura del Frente son de la estructura del Frente. Y él está ahí…

AS: Tú dijiste, parafraseando a Darwin Desbocatti, que la oposición tiene que perforarle el traje de amianto.

OAB: Si pero ambos nos equivocamos. Vázquez nunca usaría traje de amianto porque el amianto es cancerígeno. Entonces será otro tipo de blindaje. Pero efectivamente, es notorio que Tabaré tiene un blindaje que lo ha recreado; se le había debilitado con el gobierno. Y si la oposición no perfora eso…

Lo que se está viendo es que se puede golpear a Mujica, se puede golpear a Astori, los ministros, a la estructura del Frente o sus ministros, a la estructura del Frente o sus sectores, y eso no afecta a Vázquez.

Es un dato muy fuerte, que para mí es nítido como señal de estrategia para sus rivales.

AS: Lo curiosos es que crece en el silencio. Cuanto menos habla le va mejor…

OAB: Yo sería más ácido. No sólo crece en el silencio sino que desde que dejó la presidencia, en los períodos en que habló, no le fue bien. Y el peor fue el último, que empezó con una actitud muy intolerante en el aniversario del Frente Amplio, en el Parque Rodó, y terminó con la conferencia en el Monte Sexto, cuando habló del pedido a Bush en relación al conflicto con Argentina.

Él tiene una gran ventaja. Es uno de los políticos que mejor maneja lo que en teatro se llama el mutis, la salida de escena. Es quizás lo que le ha dado más éxito.

Claro, ahora está muy cerca del momento en que se termina la posibilidad de entrar y salir y la presencia puede empezar a ser continua. Hay que ver si eso le mantiene este nivel tan elevado que tiene hoy o no.

AS: ¿Tú crees que es un hecho la postulación de Vázquez?

OAB: A esta altura hay cosas que uno aprende, no por sabiduría sino por vejez.  La primera es que nunca nadie está muerto políticamente. Los muertos políticos se desentierran solos.

Y lo segundo es que nadie se retira definitivamente.

Creo que ya se han creado una serie de hechos, algunos que él mismo ha creado, que más allá de su voluntad, hacen difícil su no candidatura.

Primero está la voluntad de él, donde ya ha dado pasos. Decir que si una de las condicionantes es la biología, la biología está bien. Ya quitó un factor. Me parece que las probabilidades de que Vázquez sea el candidato del Frente son muy elevadas.

AS: Miremos un poco al Partido Nacional ¿La proliferación de candidaturas que vienen fundamentalmente del sector herrerista, la indefinición en cuanto a quién recoge la bandera que dejó Lacalle, le está jugando en contra al Partido?

OAB: A Unidad Nacional le está complicando la vida, más que definir quién recoge la bandera, definir qué hace. Porque también puede salir de esta situación haciendo un equipo colectivo que se exprese a través de todos los nombres y después, quién será el candidato se ve a último momento… es decir, hay muchas maneras de salir.

Lo que se ve es que no existe un equipo de Unidad Nacional, sino un conjunto de nombres cada cual corriendo por su lado en competencia con el otro. Eso es mortal.

Por otro lado hay algunos círculos que entienden que hay que dar como un hecho la candidatura de Larrañaga, lo que no se dice abiertamente, pero está ahí.

Parecería que ahora llegaron a un acuerdo en el sentido de presentar un candidato que se resolverá en febrero. A mi juicio, como analista, lo veo tarde. Porque además no sé cómo se resuelve, si no queda alguna herida de por medio. La solución de decidirlo en noviembre era la mejor, porque enseguida viene el verano que ayuda a cerrar heridas.

Me preguntas si esto perjudica al Partido Nacional. Te diría que en parte sí, porque notoriamente el Partido Nacional precisa dos alas potentes. Cuantos más fuertes estén las dos alas, más fuerte está el Partido.

Entonces, la UNA está sufriendo por indefinición. Al sufrir Unidad Nacional también sufre el Partido.